FOTOS HISTORICAS

FOTOS HISTORICAS
TALLER DE MIMBRERÍA LA ESCUELA DE ARTESANOS

sábado, 27 de junio de 2009

BAUTISMOS EN LA ESTRELLA

Bautismos en La Estrella - 2 de febrero de 1914
Julia McInerny

La histórica estancia La Estrella, propiedad de Sofía Lynch de Frers y actualmente de Odises Georgalos, fue testigo de ceremonias del culto católico que sus dueños brindaban a un vecindario que vivía tan alejado de los centros religiosos, con el agravante de los caminos muchas veces intransitables. De esos tiempos, un registro muestra la sencilla y dura vida de los habitantes en el campo: el día 2 de febrero de 1914, el Padre Carlos Ruiz Santana, párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Socorro de San Pedro, se trasladó a La Estrella y bautizó a un grupo de ocho niños de ese paraje. Estos documentos revelan un obligado intercambio de roles entre padres y padrinos.
Libro de Bautismos N° 64, Folio 40: Archivo de la Parroquia Nuestra Señora del Socorro-San Pedro.
En esa oportunidad fueron bautizados:

v Martín Luis Domeniconi, hijo de Armando Domeniconi y María Bianchini.
v Padrinos: Luis Bianchini y Martina Frangi.
v Margarita Cattaneo, hija de Luis Cattaneo, italiano y Cecilia Bojeaux, francesa.
v Padrinos: Juan Noat y María C. de Noat.
v Luisa Varrón, hija de Miguel Varrón, italiano y Carmen Lauría.
v Padrinos: Donato Lauría y Margarita Ferrari.
v María Juana Bianchini, hija de Emilio Bianchini y Teresa Cremonini.
v Padrinos: Vicente Domenech y Alfonsina Bianchini.
v Víctor Masuchi, hijo de Andrés Masuchi y Celedonia Ramírez
v Padrinos: José Monteverde (h) y Sara Uballes.
v María Vives, hija de José Vives y María Domenech.
v Padrinos: José Plá y Victoria Domenech.
v Elena Margarita Monfasani, hija de Juan Monfasani, italiano, y Custodia Silvestre.
v Padrinos: Francisco Constansi y Dolores Adami.
v Francisco Constansi, hijo de Francisco Constansi y Dolores Adami.
v Padrinos: Juan Monfasani y Custodia Silvestre.

INSTITUCIONES SAMPEDRINAS


FOOT BALL PARANA

Fuente: Historia Documental de San Pedro Américo Piccagli
Un grupo de vecinos, sentados a orillas de las barrancas contemplando el majestuoso Paraná, concibieron la idea de la creación de un Club, tal vez con las ideas de eclipsar al famoso Alumni.
Fue así como un 18 de enero de 1908 formalizaron la fundación de Foot Ball Paraná, que así se llamó en un principio. Tal es lo que reza la memoria del club publicada en sus bodas de diamante.
Las primeras prácticas deportivas se hicieron en el lugar de nacimiento de la idea, el bajo de las barrancas del Paraná, para utilizar luego la cancha del primer club de fútbol llamado San Pedro que ocupaba lo que se conocía como Plaza Independencia, o de Cobos y también como de los Paraísos, ubicada entre las calles 3 de Febrero, América (hoy Sarmiento), Obligado y Arrecifes (hoy Uruguay), el Club Paraná obtuvo un acuerdo del H. C. Deliberante para ocupar el predio por el término de ocho años.

Muy poco tiempo transcurrió sin que se modificara el nombre original, pero manteniendo la esencia de su nacimiento “Paraná”, para conocérsele en el futuro como Paraná Fútbol Club.
En 1914 se afilia a la Liga del Norte que tenía su sede en Zárate para integrar luego a la Liga Deportiva Sampedrina en 1932, el año de su creación.
Ya consolidada institucionalmente la organización del club logró en 1938 firmar un contrato de arrendamiento del estadio municipal
con la Municipalidad representada por el Dr. Elio C. Quiroga y don José Díaz como presidente de la institución, en un todo de acuerdo con la ordenanza N° 482 sancionada por el H. C. D. con fecha 29 de noviembre de 1937.
El club debía abonar $ 1.200 anuales, hacerse cargo de los gastos de luz y agua, no permitir el uso de la instalación para pastoreo de animales, entregar diez entradas por partido a empleados municipales y asimismo correr con los gastos de mantenimiento del estadio y como contraprestación se le permitía efectuar tres romerías al año percibiendo solo el 25 % del impuesto correspondiente.
El contrato sería por tres años pudiéndose prorrogar por igual término, asumiendo el club el compromiso de obtener del Gobierno de la Provincia el otorgamiento de la personería jurídica.
Dos años más tarde, siendo presidente el señor Agustín Ratto, comienza a madurar la idea de tener sede social propia, ilusión que se concreta el 20 de junio de 1942 al comprar el local que se convertiría en su sede en la calle 25 de Mayo 632. A partir de ese momento su masa societaria se incrementó notablemente pasando de 200 a 1.500 socios.

El hecho de tener un gran respaldo hizo que se pensara en la obtención de un lugar para su campo de deportes, circunstancia ésta que se concretó el 16 de abril de 1968 al comprar la propiedad de Graglia Hnos., ampliándose de inmediato con la compra de las manzanas vecinas.
Empujados por la euforia de la ascendente evolución del club y atento a los adelantos que se registraban en materia edilicia, las autoridades encabezadas por su presidente Jorge Suárez, resolvieron demoler la sede social y construir allí un edificio de trece pisos donde el club se quedaría con la planta baja para su sede administrativa.
La imprevisión financiera de la institución y los grandes cambios en la economía del país, hizo que el club relegara gran parte de sus derechos en el nuevo edificio, quedándose solo con el nombre y sin ninguna dependencia en el mismo.

sábado, 20 de junio de 2009

HALLAZGO EN Vta. DE OBLIGADO



Candado de la Batalla

Fue descubierto por una pequeña en el sector del monumento.


Ya se encuentra depositado en la colección del Museo de la Batalla
Andrea Morales es una pequeña de tan sólo 10 años de edad. Nació y vive en el lugar que fue cuna de nuestra Soberanía Nacional: la Vuelta de Obligado. En sus correrías por el sitio camina frecuentemente por las barrancas que fueron escenario de aquella lucha por nuestros derechos como país.Días atrás, Andrea encontró un objeto envuelto por el óxido, la tierra y las nieblas del olvido. Sus pequeñas manos desenterraron un viejo candado que por aquellos días de noviembre de 1845 custodió objetos de las tropas federales a cargo de Lucio Mansilla.
Características

El candado está forjado en hierro, es de forma cuadrada y su parte inferior termina en forma de “v”. Su mecanismo interno está cubierto por dos placas unidas por remaches y su cierre, al contrario de los candados que hoy utilizamos, cierra mediante una bisagra en uno de sus extremos.El frente del candado posee una pieza metálica que cubría el agujero por donde entraba la llave pero que se desplazaba hacia un costado al insertar la misma.Las informaciones obtenidas por el Grupo Conservacionista de Fósiles señalan que este tipo de candados era de uso común en las formaciones militares del siglo XIX y se utilizaban, principalmente, para sellar cajas donde se transportaban municiones, armas o pertrechos peligrosos o valiosos.
Dónde estaba y dónde está?
La valiosa pieza histórica fue descubierta por la pequeña Morales en el frente de barranca donde hoy está emplazado el monumento que rinde homenaje a la gesta de Obligado, muy cerca de donde funcionaba la batería “Manuelita”, una de las cuatro que defendieron el lugar.

Diferentes hallazgos de objetos en ese sector indican una intensa actividad en los días del combate.Tanto Andrea como su mamá, Mariela, inmediatamente pensaron que el objeto debía estar depositado en el Museo Histórico “Batalla de Obligado” para enriquecer su colección. Así es, que desde este fin de semana el candado de la Batalla nos cuenta, desde su oxidada experiencia, aquella historia de héroes y valientes que se vivió en Obligado.

CRONICA DE UN DESASTRE


Foto satelital de la laguna actual

APERTURA E INTENTOS DE CIERRE DEL CANAL DON PABLO
Fuente: Historia Documental de San Pedro Américo Piccagli


Muchas veces las actitudes tendientes a encontrar la solución a un problema, terminan creando otro de mayor magnitud, no por falta de estudio sino porque, como en este caso, tratándose de la naturaleza, las consecuencias son siempre imprevisibles.
➪ Ello ocurrió durante el mandato del Intendente Comisionado don Romano Cucit, ante los insistentes pedidos de los pescadores del barrio Las Canaletas, que solicitaban se abriera la laguna en el sector norte de la misma, para facilitar su acceso al río Paraná y brindar así una más rápida comunicación con el Paraná de ese sector de la población. En respuesta a ello se elevó una consulta al gobierno provincial, que respondió con dos dictámenes distintos: uno de parte de la Dirección de Hidráulica, que prevaleció sobre el de la Dirección de Puertos y Vías Navegables, inclinándose en consecuencia el Intendente por el que se consideraba más favorable al pedido de los vecinos: abrir un pequeño canal en la zona norte de la laguna, quedando a partir de ese momento en la mente de los sampedrinos, según una expresión periodística de aquellos años, como la “memoria de un error”.

➪ En el año 1969, una draga del Ministerio de Obras Públicas de la Provincia fue la encargada de romper el equilibrio existente hasta ese momento entre el río Paraná y la laguna de San Pedro, cuya diferencia de niveles entre ambos calculada en 18 centímetros era amortiguada por el brazo de la isla que se interrumpía únicamente frente al puerto, cuya boca fue abierta en 1792 por pedido de los franciscanos, tal como lo relatamos en el primer tomo.
➪ El desnivel existente entre la laguna y el río hizo que éste irrumpiera violentamente por la pequeña apertura realizada por la draga y permitiera el ingreso de todo el caudal de sedimentos conformado por arena, limo, camalotes, etc. que normalmente arrastra el Paraná. La acumulación de toda esa cantidad de sedimentos ingresados a la laguna dio comienzo a un rellenado de la misma creando varios islotes que provocaron su desaparición y muerte como tal.
➪ En pocas semanas, lo que había sido una pequeña apertura de dos metros de profundidad y tan solo unos pocos metros de ancho, ya tenía una boca de más de 150 metros de ancho y una profundidad superior a los 10 ó 12 metros.

➪ A partir de ese momento lo que había sido el centro de atracción de quienes nos visitaban y orgullo de nuestra ciudad, comenzó desaparecer lentamente y aquel espejo de agua escenario de importantes festivales de deportes náuticos quedó surcado por dos canales profundos respondiendo uno al curso del riacho San Pedro y el otro al nuevo canal por el cual ingresaba el agua del Paraná a la laguna.
➪ Durante la administración del comisionado Eduardo L. Donatti, se pensó en llevar a la práctica uno de los tantos proyectos presentados para cerrar nuevamente la laguna, como ser, colocar lanchones o barcazas de cemento en desuso o chatarra para frenar la sedimentación y así poco a poco ir cerrando la apertura por la misma acción del río; otros proyectos hablaban de “pantallas transparentes” para provocar una acción similar al anterior.
➪ Con ese motivo estuvieron inspeccionando “in situ” la apertura del canal Don Pablo el Ing. Minuto Lugand, asesor de la Dirección de Hidráulica, el Ing.Mazzini, Director de Vías Navegables de la Dirección de Hidráulica de la Provincia, y participó también el Ing. Echevarría, a cargo de los desagües pluviales de dicha repartición, todos ellos acompañados por suboficiales de la Subprefectura local.

➪ En octubre de 1977 se realizó una reunión en las instalaciones de Cooproyco con la presencia de 400 personas sampedrinas preocupadas por el futuro incierto o tal vez definitivo de la laguna.
➪ Estuvieron presentes además en la reunión el brigadier general Cayo Antonio Alsina, el interventor del Mercado 3 de Febrero vicecomodoro Carlos Gramajo, el representante del Comité de Asesoramiento Legislativo vicecomodoro Elvio A. Ferrari, el jefe del Regimiento de Artillería “General Iriarte” de Ciudadela teniente coronel Antonio Tichera, el segundo jefe de dicha unidad mayor Juan Manuel Costa, el capitán Gustavo Alonso, el comisario de policía de Caseros Juan José Maffid, el presidente de Cooproyco Oscar Améndola, y personal de la empresa representado por los sampedrinos Alfonso Fojo y Arturo Mon.
➪ Como resultado de las distintas reuniones y opiniones surgidas, finalmente se resolvió llevar adelante otro proyecto, iniciando un rellenado con piedra y canto rodado lográndose cerrar prácticamente el paso del río. Faltaba solo que el transcurso del tiempo hiciera el resto al afirmarse el mismo, dando lugar al nacimiento de vegetación con lo que se solidificaría el trabajo, pero una creciente como pocas de las que se han registrado logró superar el nivel de la barrera y arrastrar en pocas horas el enorme trabajo realizado.

➪ De este modo la administración municipal de aquellos años, cargó sin quererlo y por atender los reclamos de un sector de las canaletas, con las consecuencias que hoy todos podemos observar que es la pérdida total de la hermosa laguna y la muerte lenta de uno de los mejores recursos naturales más interesantes para la práctica del yachting y la atracción turística, motivando que ACTUR convocara a una reunión en el Hotel de Turismo, el día 17 de enero de 1986, destinada a crear una Comisión “especial permanente y ejecutiva en pos de la recuperación y conservación de la laguna”.
➪ Participaron con su presencia además del Intendente, trece entidades que aceptaron integrar dicha Comisión a saber: Clubes de Pescadores, Náutico, Pesca y Casting y Natación y Remo, además de la Unión Cívica Radical, Centro de Profesionales de la Ingeniería, Concejo Deliberante, Actur, Prefectura de San Pedro, Departamento Ejecutivo Municipal, Centro de Comercio e Industria, Comisión de Puertos y Cooperativa Las Canaletas
➪ Poco es lo que ha podido realizar dicha comisión para obtener una solución de fondo a tan grave problema, que permitiera nuevamente ver brillar ese espejo de agua hoy desaparecido.
➪ En 1988 la municipalidad volvió a presentar el estado crítico que presentaba la laguna llegando hasta la Presidencia de la Nación sin obtener resultado alguno acerca del cierre del canal y la limpieza de aquélla.

martes, 16 de junio de 2009

LA VIEJA CASONA





El adiós a la vieja casona
“Para mí,
guardabas toda la riqueza
y lloviznaba la tristeza
cuando te dí mi último adiós”
Letra: Francisco García Giménez – Música: Vicente Velvedere

Al acercarnos al año del centenario de la creación de la Escuela Normal, la memoria retrocede en el tiempo para evocar un suceso que conmovió a la población de 1935, cuando se festejaban los veinticinco años de la existencia de la Escuela Normal, creada en 1910.
Los actos oficiales contaron con la presencia de ministros, funcionarios y destacadas personalidades, entre las que se contó su primera directora, Pastora Renaudiere. En ese momento, la Escuela Normal tenía 458 alumnos inscriptos: 160 en el curso secundario y 298 en el departamento de aplicación.
Este acontecimiento de sus bodas de plata dio lugar a un variado programa de festejos que se llevaron a cabo durante los días 24, 25 y 26 de abril, para hacerlos coincidir con la inauguración del nuevo local, ubicado en la calle Arzobispo Bottaro 995.
En su Reseña Histórica el profesor Francisco Giovanelli nos recuerda así el traslado desde la antigua casa de la calle Pellegrini al 350 hasta el nuevo edificio: “Después de una sencilla ceremonia, el alumnado con su abanderado y escoltas al frente, se puso en movimientoy así fue desfilando por la calle Mitre, hasta llegar al que desde entonces sería su segundo hogar”. “El adiós a la vieja casona no dejó de tener sus contornos emotivos. Y se explica, teniendo en cuenta que ahí, encerrado entre sus muros silenciosos, quedaba un cuarto de siglo de la vida del establecimiento, el período heroico y romántico de su iniciación, con todos los inconvenientes de los comienzos, salvados exitosamente”.


Julia McInerny Ex alumna, promoción 1951

LAS SOMBRAS DEL MURO


Colaboración: Julia McInerny

Impersonal, desamparado, el muro se levanta en Pellegrini al trescientos cincuenta. Discordante con el definido y cuidado estilo de los edificios contiguos, está ahí sin otra misión que tapiar un solar en apariencia ruinoso y vacío, pero poseedor de una intensa carga de historia. En el siglo XIX existió allí una hermosa casa, hoy destruida, que con el correr del tiempo cobijó a la Escuela Normal Mixta durante veinticinco años. Conocida como“la casa de Ballerini”, dentro de sus viejas paredes completaron su formación veintidós promociones de maestros; el primer año del ciclo del magisterio inició allí sus actividades el 14 de abril de 1910, mientras que el Departamento de Aplicación, de primero a sexto grado, funcionó en el edificio construido por el gobierno de la provincia en la intersección de las calles Mitre e Yrigoyen, hoy escuela N° 1, cedido por el Consejo Escolar.
En 1913, al término del período reglamentario de cuatro años establecido en esa época, obtuvieron su diploma los quince alumnos que integraron esa primera promoción. Con un baile en la Municipalidad que fue todo un suceso y una velada de gala ofrecida por las autoridades de la Escuela Normal, la celebración de este acontecimiento marcó sin duda una tendencia dentro de las costumbres de la sociedad sampedrina.
En 1929, luego de dilatadas y trabajosas gestiones, se comenzó a levantar el actual edificio de la Escuela Normal, en la calle Arzobispo Bottaro, concluido totalmente recién en 1935. Fue entonces cuando profesores y alumnos se despidieron para siempre del añoso caserón; a partir de esa fecha, el abandono lo fue deteriorando y un complejo y oscuro proceso de supuestas posesiones devino en el conocido y lamentable final.
Hoy queda tan sólo una tapia. Un paredón que no alcanza a cubrir los vestigios de las ruinas amenazantes, ni puede borrar los nombres del medio millar de maestros que estudiaron en esa escuela. Un muro que no logra apagar el calor de ese cuarto de siglo, en el que un grupo de profesores y ciudadanos idealistas luchó esforzadamente contra innumerables dificultades hasta lograr el edificio adecuado donde se impartiría la instrucción secundaria en nuestra ciudad.
Caminar junto a esa pared significa ingresar en un terreno movedizo. El alma de la vieja casona agita sombras de culpas compartidas, que nos enfrentan con una imperdonable indiferencia, con la certeza de otra pérdida de nuestro patrimonio histórico:
ni siquiera se atinó a conservar su clásico y hermoso frente, como valioso símbolo de nuestro pasado. Y ante la triste realidad de esas ruinas, se desmoronan todos los argumentos: nos sentimos solos, injustamente despojados, frente a las acusadoras sombras del muro.

Referencias: Reseña Histórica de la Escuela Normal, por el profesor Francisco A. Giovanelli,1960.

Testimonios transmitidos por antiguos ex-alumnos.

domingo, 14 de junio de 2009

UN ZOOLOGICO PREHISTORICO

Referencias del dibujo:

1-Megaterio 5-Microcavia
2-Mastodontes 6-Glyptodon
3-Macrauchenia 7-Glosoterio
4-Lagostomus 8-Dasypus
9-Guanaco


Restos fósiles de nueve animales diferentes fueron descubiertos al sur del partido de San Pedro.


Las piezas fueron halladas por personal del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”.


A unos kilómetros al sur del casco urbano de la ciudad de San Pedro, Buenos Aires, fueron descubiertos restos de nueve mamíferos fósiles que habitaron la zona hace unos 30.000 años. El hallazgo fue realizado por integrantes del Grupo Conservacionista de Fósiles, equipo responsable del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”, de la mencionada ciudad bonaerense, mientras recorrían un sector de pequeñas barrancas sobre las márgenes de un arroyo ubicado al sur del partido.Entre los restos recuperados hay cráneos, mandíbulas, placas de corazas, partes de extremidades, etc., de nueve géneros de mamíferos (algunos extintos y otros que aún viven) que habitaron la zona durante una edad geológica denominada “Lujanense”, una subdivisión de la época Pleistoceno.


Este pequeño “zoo prehistórico” estaba integrado por un megaterio (Megatherium americanum), un mastodonte (Stegomastodon platensis), un pequeño armadillo del género Dasypus, un guanaco (Lama guanicoe), un perezoso gigante (Glossotherium), vizcachas fósiles (Lagostomus maximus), cuises australes (Microcavia australis), armadillos gigantes de la especie Glyptodon perforatus y un raro animal que poseía una pequeña trompa llamado macrauchenia (Macrauchenia patachonica).Detalles aportados por la investigación de campo permiten suponer que la riqueza fosilífera del lugar reside en que la zona estuvo atravesada por arroyos y lagunas hace unos 25.000 a 30.000 años, hecho que facilitó la deposición de restos de la fauna que habitaba aquellos ambientes, los cuales podrían haber sido algo más fríos y secos que en la actualidad ya que se han extraído restos de animales que hoy habitan climas con esas características. Entre los fósiles más importantes que se han recuperados se encuentran la mandíbula de un armadillo gigante en desarrollo, dos cráneos de vizcachas fósiles bien preservados, gran parte de la coraza de un armadillo gigante y un molar de macrauchenia, un herbívoro de aspecto similar a un camello actual pero con una pequeña prolongación en su labio superior a modo de “trompa”.


Este animal, que prefería áreas abiertas, habitó Sudamérica hasta hace unos 8.000 años, llegando a convivir con los primeros pobladores del continente.

viernes, 12 de junio de 2009

MUSEO HISTORICO REGIONAL

MUSEO HISTÓRICO REGIONAL “Fray José María Bottaro”

La presencia de los franciscanos en este lugar en 1748, impulsado por el P. Farancisco Antonio de Goicoechea, dio origen a un poblado, lo que motivó al Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires a crear en 1780 el Curato, que tomó el nombre de Rincón de San Pedro de los Arrecifes.
Cuatro años más tarde, el cabildo decidió crear el partido y designar primer comisionado a Miguel Ruiz Moreno, teniendo como sede administrativa al Convento, que en 1888 siendo Intendente don Máximo Millán decidió construir una nueva sede, demoliendo el Convento construido por los franciscanos, sin tener en cuenta el acervo cultural e histórico que con casi cien años de vida representaba la vieja edificación.
En la nueva funcionó el Juzgado de Paz y luego la Comisaría , ocupando el lugar que hoy por Ordenanza N° 5.236 del 6 de diciembre de 2001, el Honorable Concejo Deliberante confirió al “Centro de Estudios Históricos de San Pedro” el derecho de uso y ocupación gratuita del inmueble donde funciona el museo.

El museo creado en 1978 por el entonces ex –Intendente Comisionado don Eduardo Luis Donatti y organizado en aquella oportunidad por el actual Director Académico del Centro, Lic. Américo Enrique Piccagli, son las mismas personas que hoy encabezan el grupo de vecinos que han decidido reabrir el museo.
Este se compone de varias salas que han sido intercomunicadas entre sí para darle funcionalidad al mismo.

SALA FUNCIONAL
Una de ellas evoca la historia inicial del germen que dió nacimiento a la ciudad, cobijando en su interior óleos y pinturas de sampedrinos destacados y conocidos mundialmente. Custodia valiosos elementos que recuerdan el inicio y hechos trascendentales de la población. Se exhibe allí, uno de los primeros vestidos de la Patrona del Pueblo, “Nuestra Señora del Socorro”, traída desde Oruro, Bolivia, por el hermano Lego Fray Alonso del Pozo en 1765 y entronizada como tal el 8 de septiembre de 1862.

SALA INSTITUCIONAL
Esta sala recuerda la organización política del partido con muebles pertenecientes al primer amoblamiento del edificio municipal, vestidos antiguos y piano perteneciente a la época de la declaración de San Pedro ciudad.
En esta, figura allí un cuadro recordando al primer representante político a nivel nacional, Fray Cayetano José Rodriguez, el gestor de la construcción del nuevo edificio municipal y el de quienes lograron la declaración de San Pedro como ciudad en 1907.

SALA RELIGIOSA
Un sector del ala izquierda recuerda el origen religioso de nuestra población con imágenes y objetos pertenecientes a quien llegó a ocupar el Arzobispado de Buenos Aires y que honra y que honra con su nombre a este museo. Se exhibe allí ropa perteneciente a Fray José M. Bottaro y la Utilizada en distintas ceremonias religiosas.

SALA MILITAR
El sector del ala derecha recuerda la acción militar desplegada en épocas pasadas, con restos de combates de la Batalla de Vuelta de Obligado o Batalla de El Tala y con uniformes de representantes recientes de nuestras fuerzas armadas.

SALA CENTRAL
En el salón central se exhibe un piano utilizado en los actos oficiales y festejos en los días patrios. Un sector del mismo está dedicado a recordar una de las Primeras Colonias Agrícolas creadas en el país en 1825, durante el gobierno de don Bernardino Rivadavia.

SALA DEPIETRI
Esta aula recuerda a un personaje destacado de la vida económica e industrial del país, don Eduardo Depietri, forjador y ejecutor de un ferrocarril económico, con el que intentó cortarle los brazos al pulpo inglés. Intentó traer cereales del centro, norte y oeste de la provincia de Buenos Aires hacia el puerto de San Pedro por él construido.

SALA VIDA SAMPEDRINA
Por último una amplia sala recuerda al primer Hospital de San Pedro y distintos aspectos de la vida sampedrina, con exhibición de fotografías y objetos pertenecientes a distintas familias del lugar.

A lo que debe agregarse la parte exterior donde se exhiben: una réplica de aljibe de época, rejas antiguas y ornamentos del tercer cementerio local y algunas maquinarias antiguas.

Museo Fray José María Bottaro 9 de Julio 134 San Pedro Bs.As.
Horario de visitas: lunes de 9 a 12 hs. viernes, sábados, domingos y feriados de 9 a 12 y de 15 a 18 horas

Quien fue Fray Jose María Bottaro
Nació en San Pedro Bs. As. 24 de octubre de 1859, Ingresó a la Orden Franciscana a los 18 años de edad, ordenándose sacerdote el 25 de septiembre de1896. Allí adoptó ese nombre, su verdadero nombre era Rafael Servando.
Era hijo de Esteban Bottaro de origen genovés y de María Hers inglesa. Hermanos: Pedro Francisco casado con Alicia Casella Rocca, Sixto soltero, Angela casada con Venancio Rocca, Máxima casada con Bautista Luzzi, Francisca casada con Benito Martinez, María casada con Domingo Necol, Santiago casado con Pastora......y Manuel soltero.
Ingresó a la Orden Franciscana a los 18 años de edad, ordenándose sacerdote el 25 de septiembre de1896. allí adoptó ese nombre, El 9 de septiembre de 1926 fue elegido por Pío XI, después de tres largos años de sede vacante debido a que el gobierno de Marcelo T. de Alvear quería imponer su propio candidato. Mons. Bottaro tomó posesión de su cargo el 1º de diciembre de ese año y fue consagrado el día 5. Elevado por la Santa Sede a la dignidad de Metropolitano de la Arquitectura de Buenos Aires se cumplió la imposición en la Catedral el 21 de marzo de 1927. Quebrantada seriamente su salud, renunció el 30 de julio de 1932.
.Se dedicó a la enseñanza de cátedra de filosofía, teología y derecho canónico. Fue en diversas oportunidades guardián de los conventos de Buenos Aires y Santa Fe, comisario de Tierra Santa en el Paraguay, rector de la tercera Orden y Ministro provincial. Dirigió el periódico “El Terciario Franciscano” después bautizado “El Plata seráfico” y escribió varios libros, entre ellos un Catecismo eucarístico.
En diciembre de 1926 visitó nuestra Ciudad donde fue recibido con todos los honores.
Falleció en Buenos Aires el 11 de mayo de 1935.

domingo, 7 de junio de 2009

ESTANCIAS SAMPEDRINAS


Grandes Estancias Sampedrinas

Foto: Estancia Santa Catalina de Luke "Lucas" Doyle y Carbury

El partido de San Pedro, allá por fines del siglo 19 y principios del 20 fue asentamiento de grandes estancias, muchas de ellas de mas de 3.000 hectáreas de superficie que, con el correr del tiempo, se fueron vendiendo, parcelando o subdividiendo entre los herederos.Entre las mas importantes podemos citar: “Las Mercedes” de la familia Muro; en zona de lo que es hoy “La Celina”, entre el arroyo del Tala y ruta 191, “Puerta Chica” de la sucesión Ignacio Uballes” , entre el arroyo del Tala, ruta 191, el camino a la Estrella y la estancia “La Estrella” propiedad de la familia Lynch llegando esta a su vez hasta el río Arrecifes extendiéndose y con el límite del arroyo del Tala hasta el río Baradero.

Linderas con estas, hacia el partido de Arrecifes, estaban “La Esperanza” de Guillermo Castro, a la que seguían “Santo Domingo” y “San Bruno” también de la familia Castro que tenían como límite el arroyo del Tala y el río Arrecifes.Siguiendo hacia Ingeniero Moneta y Pueblo Doyle estaban “La Felisa” de la sociedad anónima “Indio Muerto de Galli; las de la familia Doyle y Uturriaga y, sobre el río Arrecifes, Luis Peralta Ramos; en Ingeniero Moneta estaba “Bella Vista” de Luis Lamarca y continuando hacia el Paraje Beladrich la sucesión de Justo Andrade y “El Algarrobo” de María Teresa Victorica Wrigth.

Desde el límite con Arrecifes y hacia santa Lucía estaba “El Paraíso” de Conolly hermanos y La Elena de Antonio Soler.Sobre la ruta 191 entre el camino que conducía a los campos de Andrade y el partido de Arrecifes estaba “Ojo de Agua” de Juan José Blaquier.Entre Santa Lucía y el arroyo del Tala estaban “Santa Margarita” de Margarita Harrington de O´Farrel y El “El Descanso” de María Harrington de Mullen y, entre el arroyo del Tala y el Partido de Ramallo estaban “La Española” de Eloy Vélaz y “La Teresa” de Eduardo González Bonorino.

Continuando hacia Gobernador Castro, en límite con el partido de Ramallo estaban las estancias de R. Wilmart, y Obligado y, linderas a estas, las de Solé Capdevila y Cia, Martinez Sobrado y Juan Planas.Mas hacia el centro del partido eran propietarios Eusebio José Machanin, las familia Oro Sarmiento y otras algo menores que no llegaban a las 1000 hectáreas.

Por último, desde la costa del río Paraná hasta pasando Gobernador Castro estaba “Río Paraná” de Emilio, Máximo y Fernando Castro.Esta es una pequeña historia de las estancias y estancieros que hubo en nuestro partido, aún se conservan los cascos de algunas de ellas y, también sus antiguos nombres; quizá los herederos no siempre pudieron conservar lo que sus antecesores le supieron legar.

viernes, 5 de junio de 2009

DE OTROS TIEMPOS


PERIODICOS SAMPEDRINOS
PERIÓDICOS QUE HAN APARECIDO EN NUESTRA CIUDAD EN DISTINTAS EPOCAS
“El Porvenir del Norte” bajo la dirección de su propietario Gerardo Francisco Bozzano. En 1879 seguía apareciendo “El Comercial” de José María Mendía, y asimismo “El Combate”, dirigido por Antonio Perna y propiedad de Máximo Millán y después del propio Perna. En 1892 “Gil Blas”, dirigido por Jorge Lespés y después por Mariano Caroni. En 1892 empieza a ser editado “El Independiente”, de Alejandro Mascetti. El mismo año aparece “La Libertad”. En 1895 y 96 “El Diluvio” dirigido por Rafael Matas. En 1899 “El Capricho”, del que aparecieron 15 números.El 2 de enero de 1904 aparece la revista “La Tribunita”, editada por la imprenta de J. Andrés Biancardi, bajo la dirección sucesiva de Juan Carlos Ricardo, Teodoro Antillí y Juan E. Pozzetta. El 16 de junio de 1943 aparece el primer número de “Yunque”, editado por Alejandro Maino, del el cual salieron 89 números. “La Palabra” aparece desde 1921. “El Imparcial” viene apareciendo desde el año 1923. “Propósitos de Bien Público” empezó a ser publicado en 1921 por imprenta propia, por Enrique Nieto Torres, hasta 1945. En 1842 aparecía “La Colmena”. Después el mencionado “El Combate”, y también “Tribuna Popular”, así como “Sarmiento” editado por su director Juan Carlos Ricardo. En 1911 existía “El Censor”, dirigido por Rocca.

Fuente:InfoguiaSanPedro.com

MEDICOS QUE EJERCIERON EN SAN PEDRO A FINES DEL SIGLO 19 Y PRINCIPIOS DEL 20 José Arnaldo, había llego a nuestro país como cirujano de la Real Armada Española. En 1799, fue Alcalde de la Hermandad en “Rincón de San Pedro”, donde también ejercía su profesión.Fue abuelo de Eugenio que nació el 6 de enero de 1800 en Villa Rosario, provincia de Córdoba. Norberto Dávila se recibió de médico y ejerció en San Pedro su profesión. En 1840 siguió al general Lavalle y, cuando se produjo la muerte de éste y el traslado de sus restos, colaboró en las tareas. Después de Dávila actuaron aquí como médicos los Dres. Juan José Camelino y Clemente Carreras.
Más adelante se radicó en San Pedro el médico italiano Dr. Emilio Ruffa, quien falleció de cólera, contagiado por una enferma que atendía, el 8 de marzo de 1895. Otros médicos que hubo en San Pedro a fines del siglo XIX y principios del XX: Figueroa, Manéndez, Hurtado, Gaibiso, Esteban Mamberto, José Caroni, Pedro y Ciro Cano, Adolfo Castro, Abel R. Noceti, Regino Cavia, así como, más adelante, Alejandro Solari y Máximo Aldazábal.

Fuente:InfoguiaSanPedro.com

lunes, 1 de junio de 2009

BARTOLOME MITRE






El General Bartolomé Mitre en San Pedro

Colaboración: Julia Mc Inerny

El viernes 7 de abril de 1893 el general Bartolomé Mitre llegó a San Pedro en compañía del señor Manuel Molina, a instancias del cual realizó este viaje y en cuya casa se hospedó, con el objeto de tomarse un merecido descanso en sus tareas literarias. En su primer paseo con algunos amigos se encaminó hacia el Boulevard Paraná, el sitio preferido según las crónicas de aquellos tiempos, y por la noche recibió la visita de algunos vecinos con los que compartió amables momentos.
Atentos a los deseos manifestados por el ilustre huésped, próximo a cumplir setenta y dos años, los sampedrinos se abstuvieron de realizar manifestaciones colectivas ni banquetes para no alterar su plan de reposo. En cambio se organizó una excursión al Talar de Obligado para el domingo 9 de abril en el vaporcito El Obrero del señor Enrique Letiche, en compañía de algunos amigos, y el sábado 15 de abril se realizó un paseo campestre a la estancia del doctor Emilio Frers Lynch, del que participaron los señores Molina, Novillo y otros. Se prolongó así plácidamente la estadía del General Mitre, disfrutando de la paz que encontró en este lugar.
“Al visitar la Biblioteca Popular de San Pedro he pensado en el nombre que lleva este pueblo que simboliza al que tiene en sus manos las llaves de la puerta intermedia entre el cielo y la tierra. El que tiene las llaves de una biblioteca, es el que abre y cierra la puerta de la luz, que penetra en las cabezas y que ilumina las almas, haciendo al hombre digno de volar en espíritu a la región de la eterna luz.” Esas fueron las palabras con que abrió el pensamiento que precede a su firma, que tiene la particularidad de iniciar el libro de visitantes o Libro de Oro, en su paso por la Biblioteca Popular, efectuado el lunes 10 de abril.
Con motivo de ausentarse de San Pedro, el jueves 20 de abril se improvisó una manifestación a la que acudieron cinco escuelas con estandartes y banderas, las sociedades italiana y española, y numerosas personas que lo acompañaron en el trayecto desde la plaza a la estación de trenes, donde en medio de una multitud la niña Encarnación Altunaga lo despidió con sentidas palabras. Hasta el comercio se asoció al homenaje cerrando los negocios desde las 11 del día en una actitud que nunca antes se había registrado en este lugar, y numerosas personas lo acompañaron hasta Baradero, entre ellas muchas señoras y niñas.
Al despedir al General Mitre, que había querido ser inscripto en el Registro Cívico de San Pedro, similar a los actuales padrones, el periódico El Independiente expresaba su anhelo de que el visitante “quiera ser también un vecino de este pueblo” para iluminarlo con su talento.

Fuentes de información:
1. archivo de El Independiente, periódico de San Pedro fundado en 1892.
2. Biblioteca Popular Rafael Obligado - Libro de visitantes ó Libro de Oro.
3. Historia Argentina - Diego Abad de Santillán.