lunes, 3 de mayo de 2021

MUSEO DEL CENTENARIO DE SANTA LUCIA

 

                                                          Una merecida mención

Todos aquellos que se sienten interesados por la historia sampedrina, y en este caso particular por la antigua y tradicional localidad de Santa Lucía, podrán compartir con agrado una muy grata noticia: el Museo del Centenario de Santa Lucía obtuvo una mención en el “Certamen de Artes Visuales” organizado recientemente por la Asociación Argentino Irlandesa y la Embajada de Irlanda, a través de la presentación de la fotografía “Capilla irlandesa” que fue donada por el señor Celso Young, cuya generosidad se debe reconocer.

       Esta mención fue obtenida por el señor Diego Eduardo Rodríguez, quien participó en el citado Certamen en nombre del Museo santalucense, y cabe destacar que es también el  autor del libro “Santa Lucía, cuentos de pueblo”. Junto a su madre, Mabel Ferretto, una de las impulsoras de la fundación del Museo, fueron además coautores de la importante publicación “Santa Lucía, desde sus orígenes a 1930” y de valiosos trabajos de investigación focalizados en el tema, presentados en su oportunidad en diferentes congresos de historia.

        Una agradable noticia que predispone a la justa evocación de los inmigrantes irlandeses que poblaron la zona, donde sus esfuerzos perduraron en acciones y obras ejemplares. Una de ellas, la antigua e inolvidable capilla de San Patricio cercana a Santa Lucía y absurdamente demolida a menos de cien años de su construcción, que hoy vuelve a iluminarse y resurgir en la imaginación colectiva mediante esta destacada mención que correspondió al Museo.

       Por consiguiente esta mencionada entidad, como el señor Diego E. Rodríguez, su representante en el Certamen, son acreedores de las más sinceras felicitaciones por ser meritorios y firmes difusores de la historia de la siempre recordada comunidad irlandesa.

                                                                                                                      

         


   Julia McInerny

   San Pedro, mayo de 2021


lunes, 26 de abril de 2021

FELIPE CONSTANTIN

 

DON FELIPE CONSTANTIN

PASO A UN MAESTRO

Con este título publicó un artículo la revista “Sucesos en treinta días”  de fecha

10 de setiembre de 1979

Si bien nos pidió disculpas por los años y los achaques, cuando empezó a citar fechas y nombres propios nos pareció, sino un prodigio de lucidez, al menos un claro ejemplo de buena memoria y ordenamiento mental.  En ningún momento Don Felipe Constantín, nacido el 8 de julio de 1893 consultó apunte alguno:   se limitó a darle forma a sus recuerdos y fue así que por momentos tuvimos la sensación de estar dialogando no con un honorable anciano de 86 años sino con alguien de nuestra propia generación.

Era, claro, la nota a un maestro.  Al decano de los maestros sampedrinos.  Al primer egresado de la Escuela Nor mal, cuando la Escuela Normal funcionaba donde actualmente existe una amplia pared tapia lada llena de dibujitos que intenta ocultar la evidencia del Conventillo de Ballerini frente a la Plaza Constitución. Don Felipe Constantín, maestro de principios de siglo y compañero de algunas figuras ejemplares cabría citar aquí, de una manera totalmente te arbitraria, a educadores de la talla de Georgina Carreras- dice como al pasar que podría hablar de los sistemas de enseñanza empleadas.

Como al pasar que podría hablar de los sistemas de enseñanza empleados en aquel entonces, pero que teme no ser fiel a la realidad. Para excluir ese riesgo nos cuenta un poco de su vida, no sin antes preguntarnos si lo creemos absolutamente necesario para nuestra nota, ya que, según él; "¡A quién puede importarle la vida de un viejo maestro jubilado!, “A nosotros nos importa, Don Felipe, y por eso fuimos a visitarlo a su casa de Pellegrini y Arnaldo, una soleada tarde de fines de agosto, para que Ud. nos dibuje, aunque más no sea el relato superficial de una época donde a nosotros no nos correspondía vivir.

 Y Don Felipe Constantín, luego de convidarnos con una copa de licor de menta, nos cuenta que si bien venía del Colegio Nacional de San Nicolás, donde en 1909 hizo el primer año, cuando empezó a funcionar la Escuela Normal de San Pedro reinició sus estudios en ella el  14 de abril de  1910,   para recibirse con la primera promoción de 1913- No nos dice,  pero nosotros lo sabemos,   que tenía las mejores calificaciones.   Fueron 15 egresa dos:   4 varones y 11 mujeres, y Don Felipe sospecha que ninguno de ellos se encuentra con vida, exceptuando lo a él.   La Escuela Normal comenzó funcionando donde se conoce como el conventillo de Ballerini  y después pasó donde está la escuela Nº 1º . Eran los comienzos, naturalmente, y era otro este San Pedro con calles de barro y hondas acequias junto a los veredones.

"Ingresé como Director de la Escuela N°8 de "La Estrella” el 15 de junio de 1916. Después, el 19 de mayo de 1920, pasé a la Escuela N°20, de "Villa Sarita”, también como Director.   Solía quedarme allí toda la semana, y viajar en sulky y después en auto (tuve un Ford T y un Rugby} porque los caminos eran sencillamente horrorosos lleno de lagunas y de pantanos entre los que se destacaba la “Laguna de la Cruz” que nos obligó más de una vez a dar la vuelta por El Tala, por lo menos cuando andábamos en auto. Tengo muy lindos recuerdos de la gente de campo, luego de haber si do 16 años maestro rural.  Entonces había más colonos que ahora el campo actualmente se encuentra muy despoblado y realmente no me explico cómo siguen funcionando las escuelas rurales.

Viajábamos los sábados a San Pedro, para permanecer nada más que un día en nuestra casa materna, donde ahora está la gente de El Imparcial".

jueves, 22 de abril de 2021

ALFONSO HARRINGTON

Esta es la nota a un hombre, a un criollo de la más pura estirpe irlandesa.  A un hombre sencillo pero culto, a un auténtico "self made men” de nuestro tiempo.  Se llama Alfonso Ha-rrington, y está demás decir porqué lo fuimos a visitar.  Dejáremos que él solo explique las principales circunstancias de su vida, a través de algunas preguntas si se quiere íntimas, pero eso sí:   cargadas de respeto y de calidez. Y basta de preámbulos inútiles porque, después de todo, ¿qué se puede decir de Alfonso Harrington que no lo sepan ya nuestros lectores?

 ¿Cuándo y dónde nació señor Juez?. 

Nací el 16 de enero de 1902 en un paraje cercano a La Bolsa, donde mi padre supo tener la chacra.

 ¿Dónde se educó?

Bueno, yo no soy una persona con mucha ilustración. Estudié en la escuela rural Nº 21 que por entonces lo tenía a don Juan San Cristóbal como director: Un excelente director y un muy buen maestro, capaz de tener en vereda a los 45 alumnos que concurríamos allí. Después de eso leí mucho y en algunas disciplinas me considero autodidacta, pero ni hubo más colegio para mí…

¿Dónde realizó su primer trabajo?

Mi primer trabajo fue como chacarero. Desde muy joven trabajé por mi cuenta porque mi padre había fallecido, así quedé desde 1916 hasta 1928 cuando cumplí los 28 años, me dediqué a los trabajos de campo. Hasta esa edad vivía con mi abuelo materno Don Santiago Francisco Cumings;   después, cuando me vine para San Pedro, hice distintos trabajos,  siempre a destajo: fui viajante de comercio, carnicero, en fin,  hasta que en diciembre de 1955 comencé a trabajar en el Juzgado de Paz.

 ¿Cuál fue su mejor amigo?

Es difícil responder a esa pregunta. Hubo muchos buenos amigos, pero creo que Don Antonio Leandro Capdevilia fue el mejor.  A él lo he distinguido mucho en esa condición.

 ¿En qué fecha vinieron de Irlanda sus abuelos?

Mi abuela materna era argentina, de origen irlandés.  El abuelo materno llegó a San Pedro en 1863. Los paternos vinieron antes pero no tengo referencias muy precisas de ellos porque me crie con la familia de mi madre, al morir mi padre cuando yo tenía menos de un año.

 ¿Qué le gusta más: el campo o la ciudad?

Siempre le conservé mucho afecto al campo, porque en ese medio fui formado. Claro que la ciudad se hace más llevadera, todo pare ce un poco más fácil.

 ¿Es partidario? de que se festeje en San Pedro el "Día de San Patricio"?

Si, sería partidario de eso, aunque por haber sido relativamente chica la colonia que vino de Irlanda pienso que nunca se ha hecho. Yo suelo concurrir a las peregrinaciones irlandesas a Lujan, casi todos los años.  El año pasado fue la última vez, para el 17 de marzo, que es cuando los irlandeses recuerdan a su Patrono.

 ¿De todas las publicaciones actuales o pasadas, cuál fue la que más le gustó leer?

Fui siempre lector de La Nación, aun cuando estaba en el campo. Entonces, claro, se recibía con algún atraso.

 ¿Lee libros en inglés?

Si, suelo leer en inglés.   Los autores, que más tengo presente son Cronin, Wallace, Joyce Bernard Shaw y lógicamente, Oscar Wilde.

 ¿De dónde surgió su costumbre de usar atuendos camperos?

Los usos por la sencilla razón de haberme criado en el campo, porque aprendí a apreciar su comodidad. Y además le tengo mucho afecto a las cosas gauchas, que me causaron siempre muy buena impresión y por eso cultivo ese sentimiento inclusive hasta en el atuendo.  Toda la vida quise el campo.  El campo y los caballos fue ron mi gran pasión...

 ¿Ha viajado mucho, Alfonso?

No, salvo algunas excursiones por las provincias del norte y algo hacia el sud. Por lo demás, no he salido nunca del país.

 Entre este San Pedro y el de algunos años atrás, ¿con cuál se queda?

No se puede detener el tiempo y el progreso. Es una ley inexorable. Hay mucha diferencia entre este San Pedro y el que yo conocí en mis años mozos, entre el pavimento y las lagunas y los barriales y los malos caminos.... El hombre trabajaba mucho más por aquel entonces, pero francamente, no podría decir con cuál de los dos San Pedro me quedaría.

 ¿Se acuerda de alguna anécdota en especial, referida a su vida?

En mi vida no hice nada sobresaliente, así que no tengo mucho que contar.  Una vez estaba presente en una feria donde se vendían animales.   Había un señor cuyo nombre aún recuerdo (el señor Jaime Tribó) y yo le pregunté si no había traído caballos para ser faena dos, y ese señor me contestó que no, que los animales que le habían servido para ganarse la vida no tendrían nunca que sufrir ese destino. Me dijo que se sentiría un ser despreciable si hiciera eso.  Seguimos charlando de otras cosas, pero, aunque han pasado los años, siempre me acuerdo de ese gesto que pinta de cuerpo entero a un paisano de ley...

 ¿Le apena dejar el Juzgado de Paz?

Lo dejo con un poco de tristeza, por lo bien que me siento aquí. Tengo un Secretario muy capaz, buen cristiano, y los oficiales y el personal son muy eficaces, y eso me hace sentir cómodo aquí, traté con mucha gente pobre que venía a ver al Juez de Paz en busca de apoyo, y lo poco que pude hacer por ellos siempre lo hice con mucho cariño y con mucho respeto. Sí, me apena un poco tener que irme.  Pero es la Ley de la Vida, y después de todo yo estoy aquí para cumplir con la Ley..






Fuente: Reportaje en la  Revista “Sucesos en Treinta Dias”. 

sábado, 17 de abril de 2021

ALEJANDRO JUAN BENNAZAR

 UN HECHO OLVIDADO

 Del XVII Festival de Yachting de San Pe­dro se pueden decir muchas cosas, la mayo­ría buenas. Este año la fiesta grande de la vela no estuvo tan concurrida como otras veces, pero lo que faltaba en número se compensaba con la calidad de las tripula­ciones visitantes. Por ejemplo, la clase Optimist, que tradicionalmente nuclea a más de un centenar de embarcaciones, reunió la nada despreciable cifra de 86 yates, pero entre esos 86 (que supone un número ma­yor de participantes que, por ejemplo, un Campeonato Argentino) hubo nada menos que 4 sobre un total de seis representantes argentinos en el Mundial de Portugal: nues­tro Lisandro Peralta, Molla, Travelli y Tossa. Y muchos otros timoneles de primera línea, como por ejemplo Marcatelli de San Nicolás, un joven valor llamado a ocupar importantes posiciones en la clase, donde aún le quedan tres años de actividad. La experiencia de desdoblar en dos fines de semana la competencia no dio óptimos resultados éste año debido a que simultánea­mente, tenía lugar en Buenos Aires la selec­ción para el Sudamericano de Snipe, y eso le restó a la categoría mayor valiosas pre­sencias. Pero la gente del Náutico ha toma­do las providencias para que ello no vuelva a ocurrir, y de cualquier manera el número reducido de concurrentes con respecto a o-otros años no logró, ni con mucho, empañar una fiesta que goza de muy buena reputa­ción en el interior. Y así quedó confirmado una vez más.

En Optimist, que es la categoría más con­currida, no triunfó esta vez, y contra lo que se esperaba, ningún sampedrino. Pero hubo actuaciones destacadas, y teniendo en cuenta que vino la "crema" de la clase, lo que se hizo fue más que suficiente para confirmar el buen nivel de los chicos locales.

 Eso, en lo que atañe a la faz deportiva. Pero hay un hecho aislado, un suceso que al menos para la prensa pasó desapercibido, que para nosotros tiene más valor que la competencia en sí, y queremos destacar en esta nota. Lo acontecido merece relatarse, porque nos hace mucho bien a los sampedrinos y logró que varios de los presentes nos conmoviéramos profundamente. Transcurría la última regata de la serie, con bastante viento, por cierto, cuando una de las tripulantes de San Fernando tuvo un percance con su embarcación y, como con­secuencia de una mala maniobra, dio vuelta su "Optimist". La falta de experiencia y el uso de un salvavidas rígido determinó que la niña quedara enganchada debajo de la borda, con todo el peso del casco presio­nando sobre su cuello. En la emergencia, lo único que sobresalía del agua era el fondo del Optimist y uno de los brazos de la niña, que se agitaba con desesperación. Algunos de los que navegaban cerca advirtieron este percance, pero solamente uno de ellos ati­nó a desviar su embarcación, ponerse a la par del Optimist accidentado y hacer lo que estuvo a su alcance para evitar una tra­gedia, al mismo tiempo que gritaba "Se ahoga, se ahoga" alertando a la lancha de salvataje, que de cualquier manera ya esta­ba en marcha para acudir en auxilio de la tripulante de San Fernando. Gracias al competidor que abandonó la competencia para soliviar el casco tumba­do, al mismo tiempo que con una mano ti­raba hacia arriba la mano que pedía auxi­lio, la accidentada tuvo el aire suficiente como para poder aguantar los tres o cuatro minutos que demoró en llegar la lancha de auxilio, que rápidamente conjuró el peligro merced a la decidida intervención de la gen­te mayor. Pero, de no ser por el joven regatista que acudió en primer término, es pro­bable que la niña se hubiese efectivamente ahogado, porque estos percances ocurren muy rápidamente y las decisiones deben tomarse de inmediato, cuando se las toma. Después, durante la entrega de premios, se hizo una mención de este gesto de solidari­dad, de heroísmo diríamos nosotros, y por especial pedido de la delegación de San Fernando a la que se adhirió gustosa la gente del Náutico San Pedro, se procedió a entregarle una medalla recordatoria al jo­ven navegante que no tuvo una actuación destacada en la regata, pero que defendió di la mejor manera el prestigio de nuestra ciudad.

Este joven de 11 años de edad, con cara do permanente picardía y modales sencillos, so llama Alejandro Juan Bennazar, y es uno de los mellizos del "Viejo" Bennazar y de Noelia Fenouil. Con toda naturalidad, salvó una vida, y después recibió con asombro la medalla recordatoria de su gesto, como si lo  hecho no hubiera tenido la menor importancia... Hacemos hincapié en este deta­lle porque entendemos que San Pedro todo debiera expresar su complacencia por con­tar entre los suyos a un ser humano de las características de Alejandro Juan Bennazar. Y nos complacería sobremanera que alguna de sus Instituciones más representativas (como ser la Municipalidad o el Centro de Comercio) premiara el gesto de un sampedrino que, con absoluta independencia del hecho deportivo, defendió de la mejor ma­nera el prestigio del deporte sampedrino. Por lo pronto, hacemos punta con la idea y con esta nota que comenzó refiriéndose a una regata importante y termina con la mención de un gesto mucho más importan­te aún, porque entraña algo tan fundamen­tal como la vida misma.

Fuente: Revista Sucesos en treinta días.



 

 

sábado, 10 de abril de 2021

DOCTOR LEON ALFREDO KAISER

  

DESPUES DE LA TORMENTA

El Dr. KAISER Y LA “ADMIRAL’S CUP”

Con este título el siguiente artículo fue publicado en la revista “Sucesos en treinta días” Nº 72

 

 En el remozado Salón de Actos Municipal, el día 3 de noviembre la Comisión de Regatas del Club Náutico conjuntamente con la Comisión Municipal de Turismo programaron un excepcional audiovisual cuyo tema central era la participación del equipo argentino en las regatas de la "Admiral Cup", disputadas en el pasado mes de agosto en el sur de Inglaterra, y cuyo principal relator fue el tripulante del "Red Rock III" y conocido navegador Dr. León Alfredo Kaiser. Ante una sala repleta de expectantes presencias, muchas de ellas juveniles, el Dr.  Kaiser trazó un breve esquema de las regatas que culminaron con el desastre de Fasnett, en el Mar del Norte, mencionando anécdotas y situaciones difícilmente olvidables, por la calidez con que fueron expuestas y por las mismas características de los hechos comentados. Con vientos huracanados y en medio de un furioso oleaje, la embarcación que navegaba el Dr. Kaiser se portó gallar- damente y en ningún momento el expositor abandonó su tono sencillo y mesurado para referirse al mayor desastre náutico del siglo. Más bien parecía querer restarle importancia al desempeño del "Red Rock III”, que se impuso en su categoría y que en algún momento de la última regata quedó mal parado.

Excepcionales fueron también las diapositivas y las películas que un acompañante del Dr.  Kaiser proyectó en esta oportunidad. Prácticamente, fue posible seguir el desarrollo de las principales regatas que componen la "Admiral Cup” como si se tratara de un hecho mucho más cercano y accesible. Así tuvimos oportunidad de ver centenares de embarcaciones que medían entre los 35 y los 70 pies, con sus velámenes desplegados en medio del intenso oleaje, bordeando el paisaje inglés en increíbles ceñidas y difíciles rumbos. Durante casi dos horas recibimos el regalo de esta charla que, en algún momento, fue matizada con preguntas y comentarios provenientes de algunos de los yachtmans presentes. Resultaría arduo intentar reproducir aquí siquiera alguna de las secuencias del relato ofrecido por el Dr.  Kaiser desde el respeto de los "ferrys" que van a Normandía hasta la presencia en una de las embarcaciones del Príncipe Felipe de Edimburgo; desde el yate de la Reina Isabel hasta los spinekaert rotos por los implacables vientos previos al gran temporal de Fasnett,  donde hubo olas de 10 metros de altura y rachas de hasta 150 kilómetros, lo cual supera en mucho los vientos de "Fuerza 8"  que anticipaba el pronóstico meteorológico con que ocasionar algunos daños y que la cifra oficial de 15 muertos  y muchas embarcaciones hundidas o abandonadas si bien son dolorosas, no pueden incidir sobre la organización de futuras regatas al Faro Fasnett que equivalen a un verdadero campeonato mundial de los “Half Tonner”.

Excepcional la charla y muy logradas las secuencias gráficas. La iniciativa de invitar al Dr. Kaiser a exponer sus impresiones sobre la “Admiral Cup” resulta digna de destacar, y la respuesta del público constituyó, en cierta manera, un verdadero aval para que estos encuentros se repitan más a menudo.


martes, 30 de marzo de 2021

ASILO GOMENDIO

 31 de marzo, Aniversario de la Inauguración del Asilo Gomendio.

Gracias a los generosos y humanitarios sentimientos de una dama, la Sra. Maria Aroza se Gomendio, se materializa la obra de amor y caridad cristiana que desde 1908 desarrolla en San Pedro el Hogar de Huérfanos “María A. de Gomendio”.

El 25 de marzo de 1905 se colocó la piedra fundamental de esta obra que sería inaugurada tres años más tarde, el 31 de marzo de 1908.

Costeada íntegramente por la señora de Gomendio, quien además donó de varias hectáreas para su mantenimiento, se puso a cargo de la misma a las Hermanas Hijas de la Misericordia, quienes hoy están al frente de tal nombre misión, sobrellevando con heroica abnegación desde hace 53 años.

La construcción de esta casa estuvo a cargo de una comisión formada por los señores Casimiro Suero, Dr. Abel R. Noceti, Edmundo Homps, Padre Pablo Carlevarino, Vicente Basavilbaso y Adolfo Laurin. La colocación de la piedra fundamental tuvo como padrinos a la señora María A. de Gomendio, y el Dr. Abel A. Noceti.

Inició sus actividades albergando a 15 huerfanitas y en la actualidad llegan a 78. Cuenta con todas las comodidades necesarias en el orden material, merced al soporte generoso de la población que permite también el mantenimiento de esta altruista obra social.

Bajo su techo encuentra un amparo generoso y calor de hogar en la palabra cariñosa y el gesto afable de la Hermanitas de la Misericordia, estas hermanitas que encuentran así un rayo de luz que ilumina el camino de sus vidas. 

Fuente: Desconocida-

Fotografías Caras y Caretas.




lunes, 8 de marzo de 2021

NUEVO FOSIL DE MACRAUCHENIA

 RECUPERAN PARTE DE LA PELVIS DE UNA MACRAUCHENIA 

Fue descubierta por dos vecinos en un sector de barrancas en la zona del puerto de San Pedro

Miguel (padre) y Gastón Cáceres (hijo) son vecinos de la zona portuaria de nuestra ciudad. Transitando un sector contra la barranca, observaron un hueso de gran tamaño que afloraba en un pequeño corte del terreno que había sido provocado por el agua de lluvia.
De inmediato pensaron que podía tratarse de material fósil y se pusieron en contacto con el equipo del Museo Paleontológico de San Pedro.
De esta forma, el Grupo Conservacionista de Fósiles pudo identificar la pieza como perteneciente a un curioso mamífero cuya especie se extinguió hace unos 10.000 años. 
La pieza resultó ser la mitad del lado derecho de la pelvis de una Macrauchenia (Macrauchenia patachonica), un llamativo mamífero herbívoro característico de la prehistoria de la región pampeana.
Macrauchenia tenía una curiosa apariencia que recuerda a una mezcla de caballo, camello y tapir. Poseía una prolongación en el labio superior de su boca, a modo de pequeña "trompa", que le habría facilitado arrancar las pasturas de las cuales se alimentaba.
Es una excelente pieza que, de no ser por la buena predisposición de la familia Cáceres, habría desaparecido con nuevas lluvias ya que había quedado en un sector de desgaste de la barranca.
Este fósil llega para complementar la información que el museo ha recabado de estos raros animales, cuyos restos se han hallado, además, en Campo Spósito, Bajo Campodónico, Vuelta de Obligado y ahora en el sector urbano. Además, proporciona un registro de la especie en sedimentos de la edad Lujanense (10.000 a 140.000 años, aprox), ya que hallazgos anteriores se produjeron en capas de mayor antigüedad (Bonaerense y Ensenadense), lo que prueba una continuidad cronológica del animal en nuestra zona durante el último millón de años.



lunes, 22 de febrero de 2021

NUEVO FOSIL

 

 
DESCUBREN UNA COLA DE 43 KILOGRAMOS QUE PERTENECIÓ A UN ARMADILLO GIGANTE QUE VIVIÓ HACE MÁS DE 700.000 AÑOS

El hallazgo se dio en la ciudad bonaerense de San Pedro y permitirá conocer detalles de estos acorazados que habitaron durante la edad Ensenadense

 La maquinaria pesada de la firma Tosquera San Pedro, de la familia Iglesias, excavaba a unos 10 metros de profundidad cuando el ojo del maquinista Fausto Capre observó algo “diferente” a la tosca que estaba extrayendo. No era la primera vez que el joven Capre veía un fósil. Ya había colaborado con el Museo Paleontológico de San Pedro en ciertas ocasiones. Pero esta vez presentía algo especial. Así, de inmediato avisó al equipo del museo, quienes no tardaron en llegar al lugar.

Julio Simonini y José Luis Aguilar se encontraron con un gran tubo caudal o “cola” de un armadillo prehistórico gigantesco. La pieza estaba cubierta por una costra de minerales de varios centímetros de espesor que la habían conservado en estado fósil desde hacía unos 700.000 años.

 CAPTURADO EN UNA TRAMPA NATURAL

 El Director del Museo Paleontológico de San Pedro, José Luis Aguilar, explica que “esta pieza corresponde al tramo principal del tubo caudal de un ejemplar de uno de los géneros más grandes de gliptodontes, el género Panochthus y fue descubierta en una capa de sedimentos que es la más antigua que podemos explorar en el norte de la provincia. En este lugar de San Pedro en particular, esos sedimentos fueron parte de un sistema de viejos humedales que existían en la zona donde quedaban atrapados diferentes animales que se acercaban a beber o a alimentarse y se empantanaban en un suelo blando y pegajoso. Los grandes mamíferos como este acorazado que superaba los 1.000 kilos de peso, encontraban una muerte segura en aquellos pantanos prehistóricos”.

 Julio Simonini, integrante del museo, está a cargo de preparar el fósil. De liberarlo de la roca que lo cubre. Según sus apreciaciones “es una pieza con un excelente estado de conservación y gran dureza. Los fósiles que provienen de ese nivel de suelo poseen un alto grado de mineralización, de petrificación. Esta cola mide 95 cm de largo y pesa 43 kilogramos. Tiene unos 24 centímetros de diámetro y demandará varias horas de trabajo poder quitarle la capa de roca que la rodea. Es un fósil sensacional”. 

 CASI UN DESCONOCIDO PARA ESA ANTIGÜEDAD

 El Dr. Alfredo Zurita, investigador del CONICET en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral y Universidad Nacional del Nordeste (Corrientes) destaca la importancia del hallazgo: “Dentro de la notable paleofauna que habitó Sudamérica en los últimos 40 millones de años, los gliptodontes puede considerarse uno de los grupos más enigmáticos. Estos enormes mamíferos herbívoros acorazados, parientes de los armadillos actuales, alcanzaron en algunos momentos de su historia tamaños gigantescos, con casi dos toneladas de peso. En los últimos dos millones de años, un gliptodonte en particular, Panochthus, tuvo la capacidad de vivir no solo en ambientes de llanuras, sino también a grandes alturas, cercanas a los 4500 metros. Una característica notable de estos animales fue que sus tubos caudales desarrollaron muy probablemente grandes espinas que servían como protección  de los depredadores carnívoros del Pleistoceno. Sus restos fósiles son frecuentes en la provincia de Buenos Aires, aunque no tanto aquellos de la antigüedad del que se halló en San Pedro. Esto es muy interesante, porque los paleontólogos sabemos bastante de las distintas especies de Panochthus que vivieron hace unos 40.000 a 10.000 años atrás, pero casi nada de las especies que vivieron hace más de 700.000 años de atrás, como el ejemplar de San Pedro. Precisamente, para ese momento tenemos registrada la existencia de dos especies, Panochthus subintermedius y Panochthus intermedius, que alcanzaron tamaños enormes, con pesos que superaron largamente una tonelada. Tal vez, este enorme tamaño fue una estrategia desarrollada ante la llegada de los grandes carnívoros (osos, tigres diente de sable, etc.) procedentes de América del Norte. En este escenario, este hallazgo efectuado en San Pedro arrojará luz para un momento poco conocido de la historia evolutiva de estos magníficos animales ya extintos y de los cuales nos queda mucho por conocer”.

                                                                            


 

 

miércoles, 3 de febrero de 2021

LA MISA DEL ALBA

 Los árboles dibujaban extrañas figuras. El contorno de la fuente   cobraba una belleza distinta. La larga noche invernal se prolongaba y la niebla que cubría la plaza desierta intentaba apagar el sonido de las campanas del Socorro, que llamaban a la primera misa; adentro, las sombras se confundían en la semipenumbra del templo que tenía iluminado sólo el altar mayor.

.                 Todo parecía cambiar durante esa ceremonia rezada en un latín  que  obligaba a esforzarse para no confundir sus secuencias. Un particular resplandor envolvía los viejos altares enmarcados entonces por el dorado de sus maderas cuidadosamente trabajadas. La silueta oscura de la Dolorosa con su rostro afilado mostrando la herida de su corazón de plata  y la trágica imagen de Santa Inés en su caja de cristal, adquirían una realidad más inquietante. Hasta las monedas de la limosna sonaban cómplices de ese secreto.

                           El clásico repiqueteo de cascos anunciaba  la llegada de la vieja volanta del Hospital que transportaba a las hermanas de San Camilo, con  sus hábitos negros y sus cruces rojas sobre el pecho. Bajaban ágilmente y se incorporaban al limitado grupo de fieles, acaso buscando fuerzas para su diaria tarea de enfermeras. Al acercarse a comulgar para dirigirse luego a su ya acostumbrada ubicación,  las monjas se movían acompasadamente respondiendo a un ritual reiterado por años, con sus sobresalientes tocas que casi impedían distinguir sus rostros.  Después de la bendición partían silenciosas y subían a la  volanta que se perdía en la niebla: las esperaba la actividad febril de ese mundo reservado para quienes están dispuestos a  entregar su capacidad y su vocación de servicio.  Honraron ese voto de amor al prójimo día tras día desde principios del siglo pasado, hasta que una decisión de su propia orden les impuso un nuevo destino.                           

                           El 28 de diciembre de 1964, San Pedro las despidió definitivamente con una misa en la gruta del Hospital.

                           Pasó el tiempo. La antigua volanta es una anécdota y las hermanas de San Camilo ya pertenecen a la historia sampedrina. Algunas normas religiosas se renovaron y el interior del templo luce hoy modificado. Pero todavía la niebla pretende apagar el sonido de las campanas, y cuando desciende sobre la plaza con su cerrado misterio, parece ocultar aquellos viejos recuerdos de la misa del alba...

                                                                                                                                              Julia McInery



lunes, 25 de enero de 2021

PEQUEÑO RESTO FOSIL

 RECUPERAN EL DIMINUTO CRÁNEO DE UN ROEDOR FOSILIZADO

El hallazgo se realizó a unos dos kilómetros al norte del casco urbano de San Pedro
El Grupo Conservacionista de Fósiles acaba de recuperar el cráneo muy bien preservado de un roedor fosilizado del género Ctenomys, un pequeño mamífero de tan solo 20 cm de longitud. La pieza, una de las más completas que se han descubierto en la zona, tiene apenas unos 4 cm de longitud y conserva sus series dentales intactas.
El ejemplar fosilizado fue recuperado en un sector de barrancas ubicado al norte de la ciudad, hacia el Bajo de Gomila, por un equipo formado por Julio Simonini, Walter Parra y José Luis Aguilar, quien fuera el primero en divisar el fósil oculto entre los sedimentos del lugar.
A estos pequeños animales, que hoy todavía habitan ciertas regiones de nuestro país, se los conoce con el nombre común de tucu-tuco, por el singular sonido que se escucha cuando alguien se acerca a sus madrigueras subterráneas. Ese sonido es producido por el golpeo que hacen con sus patas y que utilizan como medio de comunicación entre los diferentes ejemplares de una comunidad. Son expertos cavadores de galerías que suelen alcanzar varios metros de largo.
En San Pedro, el equipo del Museo Paleontológico ha venido muestreando, durante varios años, una capa visible en las barrancas del partido que contiene numerosos restos de estos animales y que indica un momento con condiciones ambientales algo más secas que las de la actualidad.
No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Javier Orlando Bé y 4 personas más