FOTOS HISTORICAS

FOTOS HISTORICAS
ALMACEN EL CANTÁBRICO

JUAN RAMON SOULA

JEAN RAYMOND SOULA Y LAPEYRE


JUAN RAMÓN SOULA, PARA SUS VECINOS DE SAN PEDRO

La casa, sólida y bella, se levanta en la primera cuadra de la calle Pellegrini. La memoria colectiva la tiene muy presente porque durante años fue la residencia del recordado pintor y escultor Pedro Suñer, quien hacia 1973 estableció allí la Galería de Arte Biguá, predilecta de los muchos artistas que por ella desfilaron. Al esforzarse en recordar los distintos dueños o locatarios que sucesivamente la habitaron y profundizando en el pasado, algunos antiguos y memoriosos vecinos de San Pedro coinciden en relacionar el origen de esta residencia con la antigua familia de Juan Ramón Soula.

La reciente y amable colaboración de su bisnieto permite ampliar datos sobre su identidad: Jean Raymond Soula y Lapeyre había nacido en el pueblo de Tournay, comuna de Poumarous, en la región de la Béarn, altos Pirineos, Francia, y fueron sus padres Francisco Soula y Nogues y Juana María Lapeyre.

La fecha del nacimiento de este inmigrante francés se ubicaría según su descendiente en la década de 1850, y aproximadamente hacia 1857, si se tiene en cuenta la edad conque fuera registrado en los libros parroquiales con motivo del bautismo de su hija Paulina en noviembre de 1893. Emigró a la Argentina hacia 1870 y luego, casado con María Domec conforme a ese mismo registro, se estableció en San Pedro donde vivió muchos años. Falleció en Buenos Aires el 2 de mayo de 1924, de acuerdo a la noticia publicada en El Independiente el 4 de mayo de ese mismo mes, en la que se lo considera “muy conocido y apreciado en la localidad, donde ha residido desde su juventud”. Un “antiguo vecino de esta ciudad”, del que se podría agregar que difícilmente será olvidado mientras su antigua casa se mantenga en pie como un baluarte de la arquitectura de otros tiempos.

Gracias a la gentileza de quienes recuerdan con precisión los datos de las personas que conformaron el citado grupo familiar, se pudo lograr una certera reseña sobre el matrimonio de Juan Ramón Soula o Jean Raymond Soula, casado con María Francisca Domec, y padres de dos hijas.
La hija mayor, María Francisca Soula y Domec, casada con Manuel Millán; los tres hijos varones de este matrimonio fueron Alberto Millán y Soula, Héctor Millán y Soula y Hernán Millán y Soula.
La segunda hija fue Paulina Soula y Domec, casada con Juan Balbiano; su único hijo fue Juan Balbiano y Soula. Muy conocida como madame Soula, como se la mencionaba en el ambiente, fue profesora de francés en la Escuela Normal y a partir de 1932 se desempeñó también en el Liceo Anexo que más tarde se convertiría en el Colegio Nacional. Al menos hasta 1947 se la veía en San Pedro, alojada en una tradicional pensión estudiantil ubicada en la esquina Este de las calles Salta y San Martín.

Según lo manifestado por quienes frecuentaron a esta familia, fue Juan Ramón Soula quien ordenó construir esta majestuosa mansión a fines del siglo XIX, durante una próspera etapa de su existencia. Con el transcurso del tiempo sus descendientes no permanecieron en la zona, por lo que no resulta fácil seguir con exactitud la trayectoria de su vida, aunque algunas situaciones han quedado documentadas.

Por lo publicado en El Independiente del 10 y del 17 de octubre de 1911 se puede asegurar que en ese año integró la Comisión Directiva del Club Náutico San Pedro, desempeñándose en la Comisión de Cuentas de la mencionada institución, y que además se incorporó como socia del club su esposa, la señora María D. de Soula, junto a un grupo de diez postulantes, a mediados de noviembre del mismo año.

El nombre de Juan Ramón Soula es mencionado también por el periódico el 3 de julio de 1910, como uno de los componentes de la Sociedad Francesa, entidad sampedrina que agrupaba a franceses, belgas y suizos, con sede por entonces en la esquina de las calles Salta y 9 de Julio. Las referidas publicaciones ponen en evidencia la participación de esta familia en la vida social y cultural de San Pedro a principios del siglo XX.

En otro aspecto de sus ocupaciones, el periódico El Independiente publicó el 6 de mayo de 1900 una nota con la firma de Juan R. Soulá sobre “la venta a los señores Tronchet y Casanave de todas las existencias del negocio que en este pueblo tenía establecido con el nombre de Panadería Francesa, quedando el activo y pasivo de la casa a cargo de dichos señores.” Por lo que se documenta así una faceta de su actividad comercial que tal vez reemplazó o desarrolló en forma paralela con la crianza de hacienda y caballos para carruajes en un campo del partido, de acuerdo a los recuerdos que trascendieron a través de sus amistades de aquella época.

Al parecer continuaba realizando esta última tarea hasta varios años después, según lo publicado en El Independiente el 15 de octubre de 1911 por la firma Adolfo Bullrich y Cia., que al comunicar el remate judicial a su cargo de un campo de 1.470 hectáreas al sudoeste de la estación Castro, sucesión de don Eusebio Machain, advierte que “el campo reconoce un contrato de locación que vence el 30 de junio de 1912 a favor de don Juan R. Soula, por el que paga $24.300 al año y que deben respetar los que resulten compradores.” Este contrato evidenciaría la existencia de las actividades propias de sus negocios de hacendado.

En una posterior publicación del 12 de noviembre de 1911, una nota titulada Valor de los campos informaba que “en el remate efectuado por los señores Adolfo Bullrich y Cía. se obtuvo un promedio de pesos 468 la hectárea” en referencia al campo sucesión Machain, sin mencionar a sus compradores.
Según el relato de sus antiguas relaciones, el supuesto bienestar económico de este caballero se quebró a causa de una crisis cuyos detalles se ignoran, aunque no hay seguridad de que ese inconveniente haya sido el motivo del posterior traslado del grupo familiar hacia Buenos Aires.

En un momento no precisado la familia se ausentó y la casa fue arrendada, y a pesar de no residir ya en San Pedro conservaron sus derechos sobre la mencionada posesión, preocupándose siempre por mantenerla en condiciones y trasladándose periódicamente hasta San Pedro algunos de sus miembros para realizar estas diligencias, oportunidad en la que se encontraban con sus amigos.
Se suele recordar también que en su amplia superficie se instaló en un período cercano a 1930 la oficina de la Subprefectura local, antes de ocupar la esquina de Salta y Máximo Millán, otra de las anteriores ubicaciones de su actual sede en la calle 25 de Mayo.

Las singulares características de esta majestuosa residencia que habría sido levantada por orden de Juan Ramón Soula despertaron siempre los más variados comentarios entre quienes la conocieron. Entre ellos se recuerda la opinión del señor Henri Garret, que aún siendo dueño del hermoso chateau cercano, fue un gran admirador de la indiscutible belleza de la propiedad de su vecino y amigo de aquella época, considerándola excelente y hasta superior a la suya. Porque todos aquellos que se asombraron ante su imponente fachada y tuvieron la oportunidad de recorrer su interior, nunca olvidarán esa mezcla de distinción y misterio conque el alma de la mansión es capaz de impactar en la sensibilidad de sus visitantes.
Hoy los nuevos conceptos urbanísticos hacen peligrar y en muchos casos logran la desaparición de antiguos y valiosos inmuebles ante la indiferencia general y la falta de una política de reglamentación que los proteja. Es de esperar que esta casa solariega perdure en el tiempo como un preciado exponente del patrimonio arquitectónico de San Pedro, enriqueciendo el querido paisaje ciudadano.

Colaboración: Julia McInerny

Fuentes:
Giovanelli Francisco A. - Reseña Histórica de la escuela Normal. Páginas 14 y 17.
Langlois Garret Ana - Recuerdos de familia.
Millán y Soula Martín Ignacio, bisnieto de Juan R. Soula
Periódico El Independiente. Archivo. Números 419. 949. 1017. 1019. 1021. 1026. 1069. 1672
Suero Enrique - Recuerdos de familia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias por la informacion. Estuve el fin de semana y pude apreciar la belleza de su arquitectura...