FOTOS HISTORICAS

FOTOS HISTORICAS
PUENTE VIEJO SOBRE EL ARROYO DE LOS CUEROS

miércoles, 27 de julio de 2011

FRANCISCO SOULE


"Huelen a cedro sus manos / y a roble su corazón, / siempre la misma tarea, / golpea y golpea, martillo y formón."


                                                                                                         
    La supervivencia de la historia pueblerina se nutre de hechos y anécdotas que van tejiendo la identidad del lugar, tan valiosa en los tiempos acelerados en los que se corre el riesgo de perder esa serena perspectiva. Por suerte, las palabras  escritas en antiguos periódicos y documentos iluminan esos viejos relatos, rescatándolos del olvido para transmitirles un soplo de vida que los incorpora al tiempo actual. Así, una antigua crónica del viejo San Pedro, resguardada en las páginas del periódico El Independiente, narra las aventuras de  Francisco Soulé, un inmigrante francés que con los años llegó a ser un respetado vecino y tronco de una familia honorable.
    De acuerdo con los datos de esa publicación el señor Soulé nació en Regader, departamento de Nantes, Francia, aproximadamente en 1836, y muy joven vino a la República Argentina donde prestó su asistencia como vendedor de pan y comestibles al ejército, en las campañas que enfrentaban a las huestes nacionales comandadas por Urquiza con las milicias de Buenos Aires al mando de Mitre, siendo muy apreciado por la tropa por su carácter jovial y bondadoso. Pero aun así debió soportar una travesura preparada por esos mismos soldados, que cierta vez le quitaron el caballo con todo lo que contenía en las alforjas, dejándolo completamente de a pie.  
    Al enterarse de lo sucedido a Francisco Soulé, y como era inminente el enfrentamiento, que por la época y las referencias geográficas del relato se trataba de la batalla de Pavón librada en la provincia de Santa Fe el 17 de septiembre de 1861, el capitán Espíndola escondió al protagonista de esta historia en una vizcachera y después fue llevado en ancas por un soldado hasta San Nicolás. Insólito destino el de este inmigrante francés, involucrado sin quererlo en ese combate clave de la guerra civil, que señaló el fin de la Confederación Argentina y puso en manos de los hombres del partido liberal porteño los resortes de la conducción nacional.
     Tiempo más tarde, desde San Nicolás el joven Soulé vino a San Pedro donde se estableció con un taller de carpintería, y según el periódico con este oficio “durante la epidemia de cólera que tantas víctimas causó en este pueblo en 1868 prestó grandes servicios a la comuna”, ya que la totalidad de los cajones fúnebres eran hechos por él: “en lo más recio de la epidemia Soulé se destacaba por su actividad y despreocupación.”   
    El 22 de abril de 1869, el personaje de esta historia, que era hijo de Esteban Soulé y de Francisca Duchin, ambos franceses, contrajo enlace a los 33 años de edad con Gregoria Ruiz Moreno, de 30 años, argentina, viuda, hija de Gregorio Ruiz Moreno y de Petrona Núñez. De este matrimonio nacieron al menos cinco hijos, algunos con descendencia conocida entre los actuales habitantes de  San Pedro:
    Gregorio Soulé y Ruiz Moreno, que se había casado con Elvira Larco, y que en noviembre de 1911 según El Independiente, “después de largos afanes y sacrificios ha rendido un brillante examen ante la Corte, mereciendo el honroso título de escribano público.” El periódico deja constancia en sus avisos que seguidamente instaló su oficina en San Pedro.
    María del Socorro Soulé y Ruiz Moreno, casada con Ángel Capítolo, a quien se lo menciona en distintas ocasiones como integrante de la comisión cooperadora de la capilla de San Roque.
    Sara Soulé y Ruiz Moreno, casada en matrimonio con Gregorio Carreras.
   Teodelina Soulé y Ruiz Moreno, quien se casó con Pedro Hall, miembro de la comisión directiva del Club Náutico en 1910. Empleado del Banco de la Nación, fue años después el primer gerente de la sucursal de esa institución creada en 1914 en la ciudad de Alvear, provincia de Corrientes. Un descendiente de este matrimonio fue Horacio Hall y Soulé, casado luego con una de las hijas del recordado médico, profesor y rector del Colegio Nacional, Dr. Serafín Fernández Riera.
    Ángela Soulé y Ruiz Moreno, la menor de los cinco hermanos, casada con Augusto P. Ferreyra.
    En ocasión de la muerte de Francisco Soulé, ocurrida el 22 de abril de 1911, El Independiente publicó una nota despidiendo a ese inmigrante francés “que en el progreso de esta ciudad ha sido uno de los que más ha contribuido”, y en la que hacía notar que también desempeñó las funciones de cantor de la iglesia, en compañía de sus amigos Francisco Falconieri y Benjamín Gonzáles, quien fue el maestro cantor hasta el año 1873. Recordaba además que estaba “vinculado por lazos de parentesco a numerosas familias de nuestra sociedad “... y destacaba “las generales simpatías que ha gozado por sus buenas condiciones personales.”
    Entre los habitantes de origen francés que poblaron San Pedro y honraron su procedencia, Francisco Soulé se hizo merecedor del reconocimiento de sus vecinos de aquella época. Cien años después de su desaparición física, sus aventuras épicas entrelazadas con las duras tareas solidarias de su oficio y su condición de padre de una familia respetable, guardan aún la fragante presencia del cedro y del roble en la simple evocación de su historia de vida.

                                                                     Colaboración: Julia McInerny
Fuentes: 

Acuña Jorge. Historia de la ciudad de Alvear

Cucit Jordán. Apuntes históricos: http://www.nauticosanpedro.com.ar/archivo.php
El Independiente. Periódico. Archivo. Números 992, 993, 1022, 1032, 1128. 
Hall Fernández Borloz Virginia. Testimonios y recuerdos de familia.
Parroquia Nuestra Señora del Socorro. San Pedro. Archivo. Registro de Matrimonios L 13  F 22

lunes, 25 de julio de 2011

OSVALDO PUGLIESE

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Osvaldo Pugliese
Publico este artículo en recuerdo de mi gran amigo Ruben Fandi, admirador de Osvaldo Pugliese.
Pianista, director, compositor.
(2 de diciembre de 1905 - 25 de julio de 1995)
Nombre completo: Osvaldo Pedro Pugliese
     

Su padre, Adolfo, obrero del calzado, intervenía como flautista aficionado en cuartetos de barrio que cultivaban el tango. Dos hermanos mayores tocaban violín: Vicente Salvador, "Fito", y Alberto Roque, más consecuente que el primero y por muchos años ligado a la música. A Osvaldo fue el padre quien le impartió las primeras lecciones de solfeo, y comenzó a balbucear con el violín también, pero pronto se inclinó por el piano, aunque don Adolfo tardó cierto tiempo en comprar el costoso instrumento. Tras formarse en conservatorios de la vecindad, a la edad de 15 años se inició profesionalmente en el llamado "Café de La Chancha", así bautizado por los parroquianos en alusión a la poca higiene del dueño.
Poco después, ya en un conocido café del centro de Buenos Aires, integró el conjunto de la primera mujer bandoneonista que tuvo el tango, Francisca "Paquita" Bernardo. Ascendiendo en su carrera, Osvaldo se incorporó al cuarteto de Enrique Pollet, luego a la famosa orquesta de Roberto Firpo, y en 1927 ya era pianista de la orquesta del gran bandoneonista Pedro Maffia, de la que se desvinculó, junto al violinista Elvino Vardaro, para formar un conjunto a nombre de ambos, que se sabe fue de avanzada, pero del cual no han quedado grabaciones.

Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como representante–gerente el poeta Eduardo Moreno, autor de la letra del tango "Recuerdo", el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta por Moreno, la cancionista Malena de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro debió empeñar su arco "Sartoris" para pagar los pasajes de regreso.
Pugliese se asoció luego con otro violinista, Alfredo Gobbi, formando un conjunto, uno de cuyos bandeonistas era el jovencísimo Aníbal Troilo. Aquello duró pocos meses, tras lo cual formó su primer elenco propio al lograr la oportunidad de actuar en un par de locales. Posteriormente integró dos dúos, primero con Gobbi y luego con Vardaro, para actuar en emisoras de radio. En 1934, cuando el bandoneonista Pedro Laurenz -ex De Caro, como Maffia- formó orquesta, Pugliese ocupó el piano, ocasión en que escribió los primeros arreglos sobre un par de tangos, entre ellos "La beba", que le pertenece. En 1936 integró el conjunto del bandoneonista Miguel Caló, aún enrolado en la tendencia "decareana", y de esta manera fue encauzando sus ideas estéticas sobre el tango. Hasta 1938 formó Pugliese nuevas agrupaciones que no se consolidaron, e intentó sin éxito estructurar una cooperativa de trabajo, como expresión de sus ideas comunistas.

Su definitiva proyección hacia el tango que pretendía se inició el 11 de agosto de 1939, al presentarse de nuevo en el café Nacional. Amadeo Mandarino era el cantor de su debutante orquesta. Luego de un tiempo rearmó el conjunto, ya con Augusto Gauthier como vocalista. Pugliese era director, pianista y arreglador de ese conjunto, que, esa vez sí, funcionaba como una cooperativa. Desde un café del barrio de Villa Crespo saltaron a la radio más importante del momento, El Mundo, gestándose una importante hinchada que los seguía, compuesta por fanáticos de su estilo y adeptos al Partido Comunista.
La continuidad en la labor le permitió afianzar su concepción, apoyado en el aporte de compañeros suyos como el contrabajista Aniceto Rossi, tan importante para darle el sentido rítmico que necesitaba. Fundamental fue el bandoneón de Osvaldo Ruggiero, quien permaneció junto a Pugliese hasta 1968, profundamente consustanciado con el director. Y otro tanto puede decirse del violinista Enrique Camerano, nacido -dijo alguien- para tocar con Pugliese. Este se afirmaba como el más fiel exponente del estilo decareano, pero con una rotunda marcación rítmica, atractiva para el bailarín sin por ello sacrificar calidad.

De suma importancia, para cuando su orquesta llegó al disco en 1943, fue la aparición de Roberto Chanel, cantor recio, de voz nasal y estilo "compadrito" que dejó 31 grabaciones. Buscando un vocalista contrastante, Pugliese incorporó luego a Alberto Morán, dramático y sensual, de rara aptitud para la media voz y perfecto acople con el acompañamiento orquestal. Su atractivo para las mujeres no fue igualado por ningún otro cantor. Quedaron de Morán 48 obras grabadas. Apenas 8 registró a su vez, entre 1949 y 1950, Jorge Vidal, otra de las voces importantes en la historia de esta orquesta. Entre los cantores posteriores sobresalieron, aunque con repertorios de irregular calidad, Jorge Maciel y Miguel Montero.
Dentro de la década del '40, Pugliese grabó algunos temas instrumentales propios con los que se anticipó a la vanguardia. Es el caso de "La yumba" (convertido en algo así como el himno de su orquesta), "Negracha" y "Malandraca". Por estos dos últimos se lo considera un precursor en el empleo de la síncopa y el contrapunto, adelantándose a Horacio Salgán y Astor Piazzolla. Otros importantes tangos que Pugliese escribió e interpretó son, ante todo, el mencionado "Recuerdo", y "La beba", "Adiós Bardi", "Recién", "Barro", "Una vez" y "El encopao".
Por años, la orquesta de Osvaldo Pugliese estuvo prohibida para la radiodifusión, como medida de censura política, pero ello no logró mermar su popularidad.

Fuente:  www.todotango.com Por Nestor Pinzón

viernes, 22 de julio de 2011

SAN PEDRO CIUIDAD

Declaración de ciudad al pueblo de San Pedro

En el aspecto político, ya lo hemos dicho, debemos destacar cómo la ciudadanía joven comenzaba a vivir más intensamente la etapa de transición entre el sistema electoral vigente, manejado por el sector más encumbrado de la población y aquel que proponían algunos personajes progresistas con el fin de imponer principios, que dieran mayor participación en el manejo de los negocios públicos. Se vivía según una expresión del periodista Ricardo con la esperanza de  “la regeneración del país”.

Para complementar la visión de San Pedro en tiempos de su declaración de ciudad, corresponde que mencionemos algunos sucesos que luego trataremos en particular, como el referente a la terminación del revoque exterior del templo que lucía estupendo, a cargo del constructor Víctor Mantovani, cuya torre los hermanos Eugenio y Santiago Serafín Donatti habían dejado en condiciones para ello. Poco tiempo después el padre Carlevarino se encargaría de incorporar a la obra, la campana mayor, algunos altares y las hermosas arañas donadas por la señora Villar de Pérez Millán.
En lo referente al esparcimiento,  la Unión Ciclista fue la primera de una serie de instituciones de carácter deportivo y social nacidas en el pueblo, a la que siguieron otras  como el club Náutico y el club Paraná surgidas posteriormente y que han llegado hasta nuestros días; otras en cambio como el Club San Pedro se perdieron en el tiempo.

Banco Nación inaugurado en julio de 1907


Hasta aquí me he referido a lo que podríamos denominar la parte optimista y eufórica de un sector de la población, contemporánea con la declaración de San Pedro ciudad; pero no todas fueron flores para el Intendente don Feliberto de Oliveira Cézar y Eduardo González Bonorino, autores de la iniciativa, cuando este último era elevado al cargo de Diputado Provincial.

En el ambiente que se decía más culto, se analizaba y se juzgaba el trasfondo del ambicioso proyecto, sobredimensionando en algunos casos los hechos y en otros hablando con un exceso de suficiencia, interponiendo aspiraciones o intereses para destacar como se enfocaban “las cosas grandes con criterios chicos” y las “cosas chicas con criterios grandes”.
Lo hemos dicho en su momento y lo repetimos aquí, porque las críticas llegaron a tal punto que un periodista de La Tribunita, se hizo eco de la acción de gobierno con estas palabras, que ya mencionáramos anteriormente: “Actualmente se incuban proyectos trascendentales para la salud, comodidad y estática del pueblo; pero es esta última calidad la que domina y conmueve, la que halaga y satisface. No se dice San Pedro sano, sino San Pedro ciudad”. Palabras que por sí solas son demostrativas de que en aquel momento la dirigencia no podía pensar ni hablar de otra cosa que no fuera la elevación del pueblo al rango de ciudad.
Pero el grueso de la población,  vivía –o si se quiere, permanecía– un tanto marginada del tema; solo algún periodista por opositor al gobernante refunfuñaba: “Se hace mucho ruido en este pueblo acerca de obras enormes; se declama en todos los tonos para convencernos de que marchamos con paso gigante por las vías del progreso. Se halaga a las gentes, diciéndoles que San Pedro va a ser ciudad cualquiera de estos días. Pero el pueblo no entiende muy bien qué beneficios recibirá con el cambio de título y comienza a temer que todo se resuelva con nuevos impuestos y gabelas”.

Es el temor propio que se observa cuando se producen los grandes cambios, de parte de quienes no son permeables a las grandes transformaciones; pero no caben dudas de que eran muchos los ciudadanos a quienes les preocupaba enormemente que el progreso institucional de la ciudad pudiera afectar su estilo de vida, por lo que se preguntaban con una expresión propia de quienes se oponen sistemáticamente a todo lo que significa cambio: “¿Quienes soportarán el gasto que San Pedro ciudad iba a exigir?”.
Felizmente y por suerte, San Pedro se encaminó hacia un destino de ciudad, hermanada con el pueblo de Mar del Plata; y afortunadamente la presencia de las pequeñas industrias, las usinas, los talleres, los montes frutales y los innumerables productos naturales dieron por tierra con los vaticinios y preocupaciones de muchos ciudadanos.

   No obstante y como lo sostuve al comienzo, para el resto de la generación que vivía esos días, el cambio tuvo escasa o nula repercusión. Tan es así que el mismo cuerpo deliberativo presidido por su vicepresidente Manuel Aldazábal, siendo su secretario don Néstor Cano, recién en su reunión del 26 de agosto de ese año, se hizo eco de la sanción de la ley 3040, por medio de la cual el Senado y la Cámara de Diputados declaró ciudad al pueblo de San Pedro el día 22 de julio de 1907, siendo ésta promulgada tres días más tarde.


Fuente: Historia Documental de San Pedro Américo Piccagli

lunes, 18 de julio de 2011

VAPOR PRIMER ARGENTINO

Esta es la historia de uno de los tantos barcos que surcaron el Río Paraná con la particularidad que este hacía escala en San Pedro y Puerto Obligado. 
Un artículo publicado en: http://www.histarmar.com.ar por Carlos May decía lo siguiente:

Vapor Primer Argentino
El Vapor Primer Argentino
Lo notable de la historia de este buque es la tardanza en su construcción y puesta en línea. 

He aquí la cronología:  Para el mes de abril de 1855 ya se estaba construyendo el buque. Efectivamente, un aviso de El Nacional del 26.IV.1855 informa que este vapor, destinado a servir de paquete, pasará desde Inglaterra, donde se estaba construyendo, a los puertos de Bayona y Pasajes durante agosto o septiembre a fin de recibir pasajeros para Buenos Aires y Montevideo.

La noticia parece que pecaba de algo de optimismo. Dos años más tarde, el 31 de enero 
de 1857, aparece una nota en el mismo diario que nos da un panorama totalmente distinto. 
Se especifica en la misma que se ha llegado a un arreglo amistoso con la casa de comercio inglesa a la que se había comisionado la construcción del buque. Si bien quedaban algunos detalles a arreglar entre dicha casa de comercio y el constructor del buque, se los consideraba de tan poca importancia que se pensaba que con el próximo paquete llegaría la noticia de la salida del Primer Argentino con destino al Río de la Plata.

Entre febrero y diciembre de 1858 ya aparecen avisos promocionando los servicios de este buque. Hacía la carrera hacia San Pedro, Obligado, Villa Constitución, San Nicolás, Rosario y Paraná. Su capitán era el Sr. Gomet. Su agente don Luis del Cerro, con domicilio en la calle Rivadavia N° 12, Buenos Aires.

Como muchos barcos de su época, en 1858 no tenía matasello. Se conocen piezas inutilizadas a mano "Argentino". Por 1860 se utilizó un matasello en tinta negra con la leyenda "Agencia del Primer Argentino" y en el centro un ancla con catalejo y sextante.




jueves, 14 de julio de 2011

LOS BANCOS

Primer edificio del Banco Nación Salta y San Martín (Agencia hípica)

Varias han sido las instituciones bancarias que se establecieron en la ciudad, algunas manteniendo aún su presencia y otras desaparecidas por distintas razones. Mantienen aún su presencia en la actualidad el Banco de la Nación Argentina, que durante el período que analizamos siempre mantuvo su sucursal en la esquina de Carlos Pellegrini e Hipólito Yrigoyen. 

El Banco de la Provincia de Buenos Aires en cambio, después de haber cerrado sus puertas el de abril de 1895, volvió a reabrirlas el 15 de diciembre de 1928 en un edificio de la Calle Pellegrini al 451,  para instalarse definitivamente, con edificio propio, en la esquina de Mitre y de las Heras en el año 1944.
El Banco Francés se instaló en la calle Mitre 955 al haber absorbido al Banco Español del Río de la Plata, que ha su vez se hizo presente en San Pedro al adquirir el Banco Industrial Argentino ubicado en la esquina de Mitre y Fray C. Rodríguez, donde tuvo su primera sede hasta instalarse donde hoy está el Banco Francés.
El Banco Río, de reciente incorporación a la actividad bancaria local, se halla ubicado en la esquina de Mitre y Ayacucho.

Hubo otros Bancos como el del Oeste que inició sus actividades el 26 de septiembre de 1964, pero que presentó en quiebra el 28 de abril de 1988; el Banco de la Ribera que comenzó a actuar el día 7 de agosto de 1978 pero también fue objeto de liquidación como consecuencia de un manejo que el Banco Central consideró irregular. La Financiera Río Baradero S.A. que se inició en nuestro medio en 1979 también sufrió los efectos de la crisis que vivía el país.
Banco Español Mitre y F.C, Rodriguez hoy L.D. Sampedrina
El Banco Alas Cooperativo Limitado inició sus actividades a nivel nacional en el año 1979 y se  instaló en nuestra ciudad el 30 de junio de 1986, también fue liquidado.
El viernes 20 de mayo de 1988 inauguró en nuestra ciudad la sucursal Nº 141 del Banco de Galicia y Buenos Aires, ubicada sobre la calle Mitre al 700. Sucursal que por el escaso movimiento fue levantada años más tarde. 


Fuente: Historia Documental de San Pedro Américo Piccagli 

lunes, 11 de julio de 2011

CAJAS DE FIERRO

Caja de fierro antigua
         Las primeras versiones de las cajas de seguridad datan de la época medieval y consistían en arcones de madera reforzados con bandas de hierro martillado que con el tiempo y el avance de la metalurgia dieron paso a los cofres de hierro fundido. Pero la rápida industrialización y el consecuente crecimiento urbano provocaron un aumento  de la delincuencia que llevó a una mayor demanda de seguridad, lo que condujo a la invención de un mecanismo creado por Charles y Jeremías Chubb, quienes patentaron en Inglaterra su detector de bloqueo en 1818. Aunque se han producido avances significativos en estas cerraduras, el principio básico de su construcción original se mantuvo sin cambios a lo largo de las décadas dando lugar a la importante empresa Chubb que se proyectó en el tiempo incorporando los sucesivos progresos tecnológicos y alcanzando el carácter de multinacional en todo lo concerniente a la seguridad.
    
   Ese invento de los hermanos Chubb fue aplicado en la clásica caja fuerte, creada para que su apertura fuese muy difícil y fabricada con capas de metal extremadamente duro que la hacía muy pesada. A principios del siglo XX la caja fuerte pasó a formar parte del mobiliario obligado de oficinas, negocios y hasta de muchos hogares, y se la llamaba también caja de fierro. Hecha con materiales muy resistentes y apoyada sobre un mueble base que la complementaba, se usaba para guardar dinero, armas, documentos y objetos de valor, con su cerradura que utilizaba una llave o que sólo se podía accionar mediante una clave, lo que hacía indispensable poseer esa contraseña. En algunas cajas fuertes antiguas se utilizaba una especie de rueda que daba vueltas a la izquierda y a la derecha, y había que moverla con determinados golpecitos hasta que abriera.    
    Un aviso publicado en El Independiente a principios de 1908 ofrecía a los lectores Cajas de Fierro sistema “Santamaría” y su único agente vendedor, Juan A. Luchessi, no vacilaba en dar a conocer “la nómina de las personas que han comprado estas excelentes cajas: Serafín Biscaldi, Federico A. Tarelli, Juan Iturburu, Domingo Pozzolo, A. y F. Carchini, Julio Fornasari, Anselmo Echevarría, Eugenio Donatti, Víctor Mantovani, Emilio Rhode, Manuel Yañez, Joaquín Llago y Miguel Berhouet.”  Tal vez estos compradores, al dar su anuencia para que sus nombres fueran publicados en el periódico de San Pedro, habrán querido desalentar así a los amigos de lo ajeno, o quizás demostrar su apoyo al progreso y a las medidas de seguridad aplicadas en aquellos tiempos, manifestando su adhesión al vendedor de las “excelentes cajas” al hacer pública esta adquisición.
    
   Precursoras de las cajas fuertes actuales, en las que se utilizan sistemas de seguridad electrónicos muy sofisticados y que suelen disimularse empotradas en las paredes bajo paneles o pinturas, aquellas cajas fuertes o cajas de fierro de color verde, que pretendían resguardar el misterio de su secreto contenido con su visible y maciza presencia intimidatoria, fueron hoy superadas por los altos niveles delictivos. Los tiempos cambian y las demandas por la seguridad se intensifican, y aunque algunas de esas viejas cajas de fierro son vendidas como antigüedades, se mantendrán siempre como un mítico símbolo para quienes alcanzaron a suponerlas fortalezas inconquistables. 
Colaboración: Julia McInerny

Fuentes:
.  Periódico El Independiente. Archivo. N° 820  
.  http://www.antirrobo.net/cajas-fuertes/cajas-fuertes-antiguas.html
.   http://www.chubbiberia.com/utcfs/Templates/Pages/Templat
.   http://www.taringa.net/posts/info/2474278/_Como-se-fabrican-las-cajas-fuertes_.html 
.   http://www.zeus21cajasfuertes.es/

viernes, 8 de julio de 2011

EL ESTADIO MUNICIPAL

80 AÑOS DE LA INAUGURACIÓN DEL ESTADIO MUNICIPAL


Sería injusto dejar pasar la fecha y no recordarlo como un grande. Porque el Estadio Municipal Don José de San Martín es un grande de verdad. Actualmente sigue siendo envidiado en toda la zona y codiciado por muchos, “el Estadio” ha sido un generador constante. Imagínese lo que fue entonces allá por el año ’29 cuando comenzaba a nacer. Una obra magistral, con un diseño arquitectónico como pocos y elaborado por los vecinos Suero y Donatti. 
Esta manzana gigante fue cedida al municipio por Eduardo González Bonorino y su esposa Petrona Villa, por un precio insignificantes para esa época, 8.000 pesos. Fue el 2 de Abril de 1929 aunque con el paso del tiempo se encuentra ubicado en la zona céntrica, generado por el propio crecimiento de la ciudad, pues en aquel tiempo era una zona de quintas tradicionales de la época. 

El Estadio Municipal nació y mantuvo su brillo intacto con el paso de los años, es cierto, hoy un poco opaco, pero aquel 9 de Julio de 1931 se inauguró repleto, fue una fiesta similar a las muchas que después pasaron por allí. 
Los tiempos han cambiado, las costumbres son otras y los intereses también. Es por eso que hoy se hace muy difícil ver un Estadio colmado con los ojos de los fanáticos iluminados por alguna consagración... todo da lo mismo. Dicen que antes, aunque no hace mucho, era un anhelo pisar el césped de la cancha, nadie se quería perder el partido, todos querían estar, todos querían correr, todos querían saltar. 

Las corridas de toros, la carrera de tractores, los bailes, los espectáculos folklóricos, el pericón y las olimpíadas. Los partidos de fútbol, la Copa Hnos. Brown, los regionales de Colonia Vélaz y Paraná, Mitre, Pescadores, los clásicos, los intercolegiales; el Estadio Municipal era el lugar de los grandes acontecimientos de siempre. Festival de La Identidad, San Pedro Rock, los corsos, la doma y el folklore…
Ese lugar que es de todos los sampedrinos hoy pide a gritos atención. Esa obra monumental de la década del ’30 aguanta de pie y firme, pero ha sido víctima de los responsables de turno que no lo han sabido cuidar y es el anhelo de quienes lo recuerdan, poder verlo otra vez colmado y con ganas de alentar. 

Artículo publicado por el periódico La Opinión al cumplirse 75 años de su inauguración.

Medalla acuñada con motivo de su inauguración


jueves, 7 de julio de 2011

EL NUEVO HOSPITAL



Cada vez que nos toca hablar de algún nuevo emprendimiento indefectiblemente debemos recordar la falta de visión de quienes estuvieron en función de gobierno, ya que ninguno de ellos dejó las viejas edificaciones para reciclarlas y darles otro destino. Así ocurrió en su momento con el convento célula inicial de nuestra ciudad, lo mismo ocurrió con el viejo Mercado y también se repitió con el primer hospital que era toda una expresión de una obra de comienzos del siglo XX realizada por un grupo de mujeres que supo entender prematuramente las necesidades de la sociedad local.
Solo se salvó de la demolición la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes que fue inaugurada el 11 de febrero de 1907, pocos meses antes de ser declarada ciudad nuestro pueblo. La obra fue realizada por Sor Rosa Tello del grupo de hermanas de San Camilo.

Dicho hospital concurrió en su momento y durante tres cuartos de siglo a solucionar el problema de salud de un importante sector carenciado de la población. Contó para ello con la actitud filantrópica de varios profesionales que al igual que aquellos que dieron inicio a la acción solidaria junto a la Sociedad de Beneficencia “Hermana de los Pobres” –tema  abordado en el libro anterior– que hicieron posible que el mismo funcionara cumpliendo con dedicación su acción humana y solidaria.
Y si hablamos de acción solidaria debemos destacar también la actitud de los señores Rotundo Hermanos, Dardo Tello, Julio y José Castillo al fundar una Panadería Municipal que tendría como misión fundamental hacer el pan para el Hospital y para el Asilo; y si bien la entrega no representaba más que el 10 % de la producción, justificaba plenamente la iniciativa.

Así lo entendieron también en 1921 los integrantes del H. C. D. que por ordenanza 214 aprobaron un contrato celebrado entre el D. E. y los mencionados autores de la iniciativa.
En 1934 visitaron el hospital la Superiora General de las Hijas  de San Camilo, Sor Juana, acompañada de la Consejera de la Orden Sor Inés que se encontraban en el país provenientes de Roma.
Hacía veintidós años que la actual Superiora había visitado el hospital como Secretaria General de la entonces Superiora Madre Sor Alfonsina, cuando aún no existían los tres pabellones y la casa habitación de las Hermanas en la forma en que las encontró en su segunda visita, al igual que el adelanto que registraba el hospital. 

La Orden de San Camilo inició sus actividades, según ya expresáramos, construyendo una gruta el año en que San Pedro fue declarado ciudad, cumpliendo la sacrificada misión de atender a los enfermos con una actuación ejemplar, que fue destacada en muchas oportunidades por el periodismo local que las acompañó el día 27 de enero de 1957 en oportunidad de cumplirse el cincuentenario de su permanencia activa y de alivio espiritual para con los enfermos. Ese día coincidiendo con el onomástico de la Superiora de la Orden en el Hospital Sor María Elvira se descubrió una placa recordando la trayectoria cumplida.
La Orden de Ministros de los Enfermos (Religiosos Camilos) como se la conoció inicialmente, nació en 1582 y fue fundada por un hombre excepcional, convertido en el patrono de los enfermos, hospitales y trabajadores de la salud, bajo el nombre de “San Camilo de Lelis”.
 Su obra fue enteramente espiritual y humana, acompañando la tarea del Hospital local desde su nacimiento; ello no impidió que éste fuera sufriendo los embates del tiempo, razón por la cual en su momento se pensó en la necesidad de su recuperación o reemplazo, pese a la tarea cumplida por su personal que trató en todo momento que el mismo cumpliera correctamente con su misión. Digno de destacar aquí también, es la tarea cumplida por su enfermero don Juan Cucit que durante largos años cumplió no solamente con su empleo sino que demostró una total acción solidaria actuando como tal en el cuerpo de bomberos.
La idea de intentar la construcción de un nuevo hospital nació en 1977, en oportunidad de la visita del Subsecretario de Salud Pública de la Provincia de Buenos Aires Gral. Médico Roberto J. Ortiz juntamente con su secretario y un coordinador de la zona IV de Pergamino, quienes después de un largo año de conversaciones con el Intendente Municipal, hicieron que se llamara a licitación para la construcción de un nuevo hospital.
Se presentaron cuatro firmas: Puntal S.A., Mierco S.A., Juan B. Macchi y Lavitola y Bernielz, resultando esta última la adjudicataria por su mejor precio, para la construcción de las obras del nuevo Hospital zonal, que de inmediato inició las tareas de demolición para construir la primera etapa del proyecto, que quedó oficialmente inaugurada el 15 de mayo de 1980 con la presencia del Subsecretario de Salud de la provincia.

La continuación de la obra se hizo sin interrupción, por lo que en enero de 1982 ya se había terminado la segunda etapa a cargo de la firma Civial S.A. La tercera etapa estuvo a cargo de la firma Juan B. Macchi que debía ocuparse de la construcción del pabellón de internación para niños, que según El Mercurio “seguramente llegarán al final de la obra antes del plazo establecido por licitación”.
En ese ínterin se anunció la posibilidad de que las Hermanas de la Misericordia vinieran a San Pedro con el único propósito de servir en el Hospital. Al igual que en los inicios de la vida hospitalaria sampedrina, en la oportunidad tuvo destacada participación en la tarea de equipamiento la acción de la Comisión Cooperadora.
Al asumir las autoridades surgidas de la voluntad popular, el hospital estaba prácticamente terminado contando con consultorios externos, clínica médica, cirugía, pediatría, obstetricia y ginecología, ortopedia, traumatología, cardiología, odontología, psiquiatría, oftalmología, psicología, farmacia, laboratorio, radiología, hemoterapia, vacunación y anestesiología.
Contaba además con guardias permanentes a cargo de cinco profesionales y tres ambulancias. Faltaba la terminación integral con la cuarta etapa.

Fuente: Historia Documental de San Pedro Américo Piccagli

viernes, 1 de julio de 2011

EL CARGUERO MAS GRANDE DE EL MUNDO

EMMA MAERSK
El carguero más grande del mundo

Este gigantesco portacontenedores propiedad de  A.P. Moller-Maersk Group, fue construido en Dinamarca por Astillero Odense Steel Shipyard Ltd.
El 12 de agosto de 2006, se realiza su botadura y entra en servicio el 8 de septiembre de 2006. Durante ese viaje inaugural arribó a los puertos de Göteborg, Bremerhaven, Rotterdam, Algeciras, al Canal de Suez y llegó a Singapur el 1 de octubre de 2006.

Sus principales características son:
Eslora 397 metros, Manga 56 metros, Puntal 30 metros, Calado 15,5 metros
TRB 170.974 TM (GT), TRN 55.396 TM, Capacidad Contenedores 11.000 TEU
Velocidad de servicio 25,5 nudos
    
El Emma Maersk está propulsado por un motor Wärtsilä - Sulzer 14RTFLEX96 – C, actualmente el mayor motor diésel del mundo con un peso de 2.300 Tm y una potencia de 109.000 Caballos (82 Megawatios).
Cuenta además con 5 generadores Carterpillar 8M32 con una potencia total de 40.000 CV.

Motor
Este buque altamente automatizado lleva una tripulación de solamente 13 personas, aunque dispone de camarotes para alojar a 30 tripulantes.
Se tuvo muy en cuenta la preservación del Medio Ambiente y tiene varias características para ayudar en este sentido, incluyendo el reciclaje de los gases de escape, que se mezclan con aire fresco nuevo para su reutilización en el motor, aumentando la eficiencia hasta un 12% y reduciendo las emisiones de los motores.
En lugar de biocidas, utilizados por gran parte de la industria para mantener el casco en condiciones óptimas, se utiliza una pintura con base de silicona, de modo que se aumenta la eficiencia del buque mediante la reducción de la fricción con el agua al tiempo que se aumenta la protección del océano al evitarse la filtración de biocidas. La pintura de silicona que cubre la obra viva (parte del casco por debajo de la línea de flotación) permite una reducción del arrastre de agua suficiente como para que la economía de combustible suponga unas 1.200 Toneladas año.

El nombre de Emma se le dio en homenaje a la última esposa de  Mærsk Mc-Kinney Møller, fallecida en 2005.
Hoy en día los grandes motores diésel desplazaron a la turbina de vapor y salvo para los grandes buques de guerra, que también emplean reactores nucleares para su propulsión, el Diésel es el gran dominador.

Esto se debe a que el Diésel es muy fiable, más sencillo y más económico. Los grandes motores diésel de mercantes para grandes esloras funcionan a unas 100 revoluciones por minuto, pudiéndose sentir cada explosión en los cilindros. La lentitud de funcionamiento permite utilizar combustibles muy densos como el Fuel oil. El fuel oil es un líquido oleaginoso y oscuro que hay que precalentar antes de inyectar para que disminuya su viscosidad. Tiene más poder energético y es dos veces más barato que el gasoil que utilizamos en los coches o embarcaciones de recreo. Al girar muy lentamente, el cigüeñal puede conectarse directamente con el eje de propulsión de la hélice evitando el uso de costosas reductoras que además generan pérdidas de potencia.

Para hacerlos más baratos y sobre todo fiables, por no tener, no llevan ni embrague ni inversora para la marcha atrás. Menos piezas, menos averías. Para arrancarlos es necesario inyectar aire a presión en los pistones de modo que todo el conjunto comience a girar. Para la marcha atrás hay que parar el motor cambiar un ajuste en los árboles de levas y arrancar de nuevo, pero esta vez en sentido contrario. Toda la operativa puede llevar una decena de minutos.
Son enormes y pueden llegar a tener mas de 100.000 caballos de potencia con 14 cilindros. 25 metros de longitud, 2500 toneladas de peso, lo cual hace que se tengan que enviar y montar pieza a pieza en el barco de destino. Estos grande monstruos consumen 13 metros cúbicos de Fuel por hora, es decir en cada 'pistonazo' explotan cerca de 200 centímetros cúbicos de combustible.
Una vez que el  Jahre Viking está siendo desguazado, el Emma Maersk es el buque más grande que surca los mares en la actualidad.

IGNACIO SAA