FOTOS HISTORICAS

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ALMACEN EL CANTÁBRICO

miércoles, 16 de noviembre de 2011

MIGUEL PRELATO

Obra de Prelato en el nuevo Boulevard

Nació en San Pedro, Provincia de Buenos Aires, el 8 de octubre de 1910. Pintor autodidacto, comenzó sus ensayos artísticos realizando manchas con acuarela, procedimiento que pronto sustituyó por el óleo.
Su amistad con María Obligado de Soto y Calvo le permitió admirar en su magnífica pinacoteca los grandes maestros universales, recibiendo al mismo tiempo provechosas directivas de la artista que contribuyeron a su orientación plástica.

Alternó también con Francisco Soto y Calvo, crítico y poeta de renombre, cuyos consejos reforzaron su vocación por el arte que concibió sin ataduras sin ninguna premisa que lo reprimiera como amante de la libertad que era.  
En 1932 inicia sus envíos a los distintos salones colectivos provinciales, realizando tres años después su primera exposición individual en la ciudad de su nacimiento. Posteriormente se radicó en la Capital Federal, ejerciendo alternativamente como periodista, escenógrafo, crítico musical, ilustrador y artista plástico.
Fue de los socios fundadores de “La Peña” de Buenos Aires, habiendo sido miembro de su Consejo Directivo, lo que le valió que en 1935, para ser más precisos el 8 de mayo, la revista “Siluetas” se hiciera eco de algunos temas vinculados a San Pedro, entre los que cabe destacar la pintura “Claro de Luna” de Miguel Prelato. Sus obras merecieron la crítica más elogiosa y favorable del artista de la Boca, don Quinquela Martín, al expresar que fue el mejor paisajista isleño que tuvo el país.

El río Paraná fue su tema predilecto, en cuyas boscosas barrancas transcurrieron las horas sensitivas de su primera juventud, de ahí la autenticidad de su paisaje litoraleño que se explaya en profundas perspectivas que buscan la conjunción del agua y del cielo, todo ello impregnado de nostálgico lirismo.
El Salón Municipal fue sede en 1956 de la primera exposición de sus cuadros en San Pedro, luego del éxito resonante obtenido en la Capital Federal. En la oportunidad habló para referirse al artista el poeta y novelista Joaquín Gómez Bas, autor del guión de la película “Barrio Gris” y director de la revista “Atlántida”.  
Me atrevería a afirmar que viendo el estado en que se encontraba la pintura del salón municipal, Prelato se ofreció para realizar la restauración del mismo. Lo que no supo Prelato, según lo afirma el gran acopiador de información histórica sobre San Pedro, nuestro amigo Ángel Montanari, es que “la Comuna hará (hizo) colocar una pequeña placa de bronce con una leyenda que diga quién pintó el cielo raso en 1902, seguida de estas palabras: Restaurado por Prelato en 1956. Reconocimiento de la Municipalidad de San Pedro”. 

Como muchas cosas que se prometen esta también quedó en el tintero de Pellegrini 150. Algún día será. 
Son muchas las cosas que siempre quedan por hacerse, como por ejemplo el proyecto del mismo Prelato, de construir en el cruce de la ruta Panamericana con la 191, una gran estructura arquitectónica de 20 metros de altura, como para ser vista por todos los que pasaran por el lugar. Dicho proyecto se basaba en varios relieves representando las principales actividades sampedrinas, destacándose la que representaría a la agricultura como un adhesión especial a la Primera Colonia Agrícola.

No dejó transcurrir mucho tiempo el pintor para hacerse presente con una maqueta en la que podía apreciarse la magnitud del proyecto y su preocupación por conocer bien a fondo los motivos del monumento proyectado, para trasmitir  un enfoque real sobre Rivadavia, Beaumont y la Primera Colonia Agrícola.
Lástima grande que esa iniciativa de Prelato no contó como debía con el apoyo oficial y quedó nada más que en eso, en un proyecto que tuvo la intención de hacerse saber a todos los viajeros “Aquí está San Pedro”, cuna de la agricultura del país.

Inmensa ha sido la actividad de ese pintor sampedrino, del cual el Centro de Estudios Históricos de San Pedro exhibe una cantidad de cuadros donados por su hermana Haydée Prelato de Pérez, recientemente fallecida, a la que tuve oportunidad de conocer en la ciudad de Carlos Paz y agradecerle en nombre del pueblo de San Pedro tan delicada decisión, en oportunidad de ir a buscar las pinturas, que son una muestra elocuente de su inclinación por reflejar los paisajes de su terruño natal.
Después Prelato deambuló muchos años con su bohemia a cuestas y triunfó en la pintura. Tenía la chispa de los genios”.  
Así era este sampedrino que misteriosamente se fue de este mundo, sin dejar rastros del nuevo camino a que su espíritu inquieto lo llevó.

Fuente: Historia Documental de San Pedro Américo Piccagli 

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