FOTOS HISTORICAS

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TALLER DE MIMBRERÍA LA ESCUELA DE ARTESANOS

martes, 4 de octubre de 2016

ROBERTO AYRALA

Hoy se cumplen 94 años del nacimiento del Payador Sampedrino Roberto Ayrala.

Lo vamos a recordar con este  reportaje publicado en la revista “Sucesos en treinta días” dirigida por el señor Sergio Sabino.

Roberto Ayrala nació en Ramallo el 4 de octubre de 1922, falleció en San Pedro el 3 de abril de 1997.
Nací en ambiente rural, en el partido de Ramallo en los  campos de Don Rafael Obligado, donde mi padre era puestero. No sé es por ahí que me viene galopeando mi amor por todo lo criollo,  si fue por haber nacido en las tierras del inmortal escritor del Santos Vega, en fin, mucho hay de coincidente al respecto. Aclarado el punto de mi nacimiento ramallero, quiero decirles que de muy joven ya puedo decir que me hice sampedrino por adopción. Me radiqué definitivamente aquí a los 20 años.

A fuera de parecer un tanto rebuscado en mí definir,  puedo decirles en honor a la verdad que guitarra propio, propio puedo decir que nació conmigo.
Ya a los seis años mi padre me dio una guitarra. Pero no cualquiera. No. Una guitarra de veras. Y fui aprendiendo a tocarle y a quererla. Y junto con ello fui aprendiendo todo lo que significa el sacrificado cometido del hombre de campo,  de sus alegrías y sus desventuras y se fue templando en mí parte del conocimiento que fue tan importante luego en mi condición de payador,   al haber mamado en carne propia todo  lo que hoy exalto en mis improvisaciones y milongas.
Mis primeras letras las hice en la escuela  N° 12 de Ramallo. Estaba a unos 7 u 8 kilómetros al norte de Gobernador Castro.

Allí hice hasta tercer  grado que era el tope que había en aquel momento en el campo. Paralelo a mis estudios primarios fui cultivando el dominio de la guitarra. Cuando me vine definitivamente a San Pedro me dediqué a la poda y a estudiar un poco el uso metodológico del instrumento. Juan Bas era músico entre músicos. Con él aprendí  como aprendieron la mayoría de los músicos de entonces. Enseñaba violín, guitarra,  bandoneón, en fin, todos los instrumentos de la época. Canté con  conjuntos típicos en mis comienzos Luis Ucero, Horacio Casey y de vez en cuando me hacía algunas escapaditas por ahí, en giras organizadas por mí y con la compañía de mi guitarra. Así, haciendo caminos conocí gente importante como Adolfo Berón, verdadera tradición de una familia de cantores. Tratando de promocionar mi trabajo, como quien dice de hacerse conocer, empecé en una audición de Radio Mitre: “Por las Rutas Argentinas". Cosas estas que mechaban un poco con mi vuelta diaria a mi San Pedro.

Roberto Ayrala y Rodolfo Laserna
Como en la vida de  la, gente hay rachas de todas las especies, en una de esas en que había poco trabajo  afuera, que realmente se hacía difícil  salir, me dediqué de lleno a la didáctica de la guitarra. Yo ya tenía algunos alumnos que recibían  los  conocimientos que yo tenía, pero por  aquel entonces decidí hacer las cosas bien y obtuve mi diploma de profesor de guitarra. Por entonces vivía en Rivadavia como al dos mil  y pico y luego en la callé Tucumán. No obstante siempre que podía mi andar me hacía recorrer todos  los caminos que más podía. Ser payador fue algo que siempre estuvo latente en mí. Claro que por aquel entonces era un improvisador.
Como cantor surero, en el que siempre me destaque, tomaba contacto con la mayor parte de la gente que andaba en el tema de las fiestas criollas, me acuerdo de don Sergio Geredús del Fortín San Pedro, que conocía mis amores por la improvisación y la payada, me pedía siempre en ruedas criollas que hiciese algo.




En 1966 por intermedio de un amigo fui una fiesta grande que se hace en Coronel Dorrego. Conocí entonces  a un señor payador: Casquero. De él guardo mucho de mi condición de payador. Comencé luego a ser de  la partida en los festivales del Gran Buenos Aires, en las peñas tradicionalistas y llegué entonces un día  al " Lazo",  peña de San Isidro con un poeta que vive ahora  en Dolores, Don Roberto Reparaz y con Pancho Gandola,   que lo recordarán quizás por su milonga conocida "El Último Viaje”. Por  aquel entonces actuaba allí y la cantaba Rogelio Araya. Allí improvisamos. Muchas veces a media letra. Esto significa que uno canta dos versos, por ejemplo y el segundo contesta con otros dos siguiendo la rima. Algo  así como si en este momento te dijésemos:
Que tal amigo Sabino que me hace esta grabación
y el otro agrega
Por su seria profesión estos versos le destino.

Y  así nos ejercitábamos y yo iba creciendo en mis conocimientos, mis floreos y en la responsabilidad de meterse muy dentro en una cosa que no sólo es cantar sino crear sin pasarse de  la  línea, del respeto de la consideración y el buen tacto. En una de esas del "Lazo" conocí a don Juan José García y luego de nuestra primera payada allí me invitó para ir a “Amanecer Argentino”. Y ya  empezamos, hicimos algunas improvisaciones en la radio y fue surgiendo así esto de ser payador. Porque yo no me auto titulé, la cosa se fue haciendo por el gusto de la gente que pedía cuando estábamos en las fiestas que improvisáramos. Así se formó la yunta García-Ayrala que  la supieron pedir mucho en las fiestas de las jineteadas hasta el  año 75 en que mi compañero se fue.

Lamentablemente desde ese entonces a la fecha casi se nos han ido como 10 payadores. El zurdo Rico,  Juan José García, Casquero Juan Quiroga, Juan Carlos Lotto, Luis Colovini, Toto Mora, Bustamante, en fin, son muchos de golpe. De los que aún están en actividad Aldo Crubelier, el discípulo de García, Víctor di Santo, Jorge Alberto Socodato, Jorge Gauna y el decano,  digamos de los payadores argentinos que es Cayetano Daglio, más conocido como PACHEQUITO que vive en Mar del Plata y tiene 81 años. Hay además uruguayos como este que anda caminos ahora conmigo José Curbelo, El Indio Bares, Los hnos.   Lagos. Dije antes que yo no me auto titulé Payador, Roberto Ayrala siente identificación  con lo que hace. Por respeto no me pude considerar tal. Yo quise transmitir a la gente por medio primero de milongas sureras y después por medio de la improvisación lo que siente un pecho que se siente gaucho e identificado con nuestras mas caras tradiciones. Ayrala es payador porque la gente se lo pidió y porque se siente feliz y útil, acrecentando el recuerdo de lo tradicional y amparado en lo que fue raíz de su vida: el campo la vida rural, el canto y la Guitarra.
En esto de decir cosas trato de estar siempre actualizado, payar significa muchas veces tener que estudiar, leer mucho, cultivarse en aspectos que desconoce y que le van a ser de golpe comunes  por arbitrio de la casualidad.
Figúrate que de acuerdo al medio en que se actúa y público hay que conocer donde se pisa sino uno se puede caer en la más  ridícula de las expresiones. Pienso seguir andando caminos, la payada es para mí un aliento demasiado importante como para dejarla, pienso que hago lo que más sé que lo hago modestamente bien y que además hago bien a los otros haciéndolo… creo que esto es todo… que es lo más importante que le ha sucedido a Roberto Ayrala en su vida de guitarrero y cantor:

Ya que el amigo SABINO me quiere hacer una nota.
De mi pensamiento brota este canto cristalino.
El payador sampedrino jamás se puede negar.
Y lo que pueda aportar con las pobres rimas mías.
Sucesos en treinta días me complazco en saludar.
Para todos los lectores donde esta revista llega.
Hoy tiene un poco de Vega y un rumor de payadores.
Son los viejos resplandores de un cantor tradicional.
Primer periodismo  que por lejanas regiones.

Cantaba por los fogones esta causa nacional.