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sábado, 17 de agosto de 2013

GOMERIA TOGNOCHI


UNA VIDA SOBRE RUEDAS

La gomería de César Mario Tognocchi fue una de las primeras que se abrieron en San Pedro. Se estableció en 1930 en 3 de Febrero y Mitre, terreno donde más tarde se construiría la estación de servicio. Además de gomería había un surtidor de combustible y cocheras donde dejaban los autos quienes no tenían garaje en sus casas. Se casó con Elsa Irma Alvarez Fortes y tuvo dos hijos.
Cesar Tognochi en Mitre y tres de febrero

Aunque tenía mucho trabajo, durante la primera etapa trabajó solo. Con los años decidió dejar ese lugar y se trasladó a un local de Mitre al 2200 donde hoy también hay otra estación de servicio. César quería invertir y pensó en comprar máquinas modernas que le permitieran hacer recauchutaje y vulcanización. Las gomas quedaban como nuevas.

El parque automotor en la ciudad iba creciendo considerablemente y el trabajo empezó a aumentar al mismo ritmo. Empezaron a abrirse otras gomerías como la del "Polaco" Vajchuk. Así lo llamaba Mario Tognocchi. No eran amigos, pero se respetaban en lo que cada uno hacía. Con los ahorros pudo comprarse en la década del 50 el local propio y se traslado a Mitre 2225 frente a la firma Solmi S.A ya no podía trabajar solo y contrató personal. Entre los empleados que tuvo, su hijo Héctor, recuerda a "Chito" Cardozo, Héctor Ferreira y Francisco Cajide.

En 1955 quiso cambiar de rubro. Dejó la gomería y se dedicó a las motos hasta 1961 que se jubiló. Las conocía bien porque de joven había tenido una. Solo un entendido podía reparar y poner a punto las motos que eran de origen inglés y alemán porque todavía en el país no se fabricaban. No eran muchos los que en la ciudad teman moto por su costo principalmente pero ante un problema todos iban a su taller. Durante años sus clientes fueron Juan Cucit, Sebastián Adrover, Telmo Sironi, Ramón y Fermín Bermejo y Carlos Calzado. No eran motos muy modernas, la mayoría del año 37. Recién empezaron a entrar al país otros modelos luego de la segunda guerra mundial.

Héctor recuerda que aprendió a la par de su papá y cuenta con picardía, que fue uno de los primeros menores que con 12 años de edad andaba en moto. Cada vez que lo comenta, su esposa le dice que ni antes ni ahora esta bien que un menor ande por la calle manejando un vehículo. Como en sus épocas de juventud, Tognocchi pasaba mucho tiempo arriba de su moto. Y con frecuencia con los amigos y clientes armaba excursiones a Arrecifes; como un pequeño encuentro de motos.

Pasión por los fierros.
Salían todos juntos y la primera parada era en el almacén de Ramos Generales del Centro de los hermanos Gayá en el cruce de la ruta 9 y 191. Tomaban una cerveza con maníes y luego seguían camino poniendo a prueba la potencia de los motores. También dedicó tiempo a otra de sus pasiones: el automovilismo y logró ser Presidente del Automóvil Club en los años 50. Siempre repetía que no quería que sus hijos fueran gomeros porque él consideraba que era un trabajo muy rudo.

Contra la voluntad de su padre, Héctor alquiló durante tres años un lugar que le era totalmente familiar. Sus comienzos también fueron en la gomería de la estación de servicio de Mitre y 3 de Febrero. No había un surtidor, sino dos y eran atendidos por señoritas. Entre ellas una chica de nombre Raquel, Zulma Fernández y "Chichita" Inza. César Mano Tognocchi, será reacordado por siempre como el Gomero amigo que a toda hora podía dar una mano con su auxilio.

Fuente: La Opinión Semanario 25/07/2006

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