FOTOS HISTORICAS

FOTOS HISTORICAS
FOTOGRAFÍA TOMADA EN INGENIERO MONETA

lunes, 1 de marzo de 2010

LA CRECIENTE DE 1905

Creciente en Santa Fe año 1905

El valioso archivo de El Independiente presenta en varios de sus ejemplares la secuencia de las etapas de esta creciente de principios del siglo XX que alcanzó una altura máxima de 5 metros 16 centímetros y una mínima de 1 metro 68 centímetros frente a San Pedro.

La primera y breve nota donde se la menciona fue publicada el 26 de febrero de 1905, diciendo que En estos últimos días ha continuado siempre crecido el río, con tendencia a aumentar aún más”. En su edición del 2 de abril de 1905 aumenta la alarma del periódico al reconocer que “Hace muchos años que el río Paraná no crecía en la forma que se encuentra actualmente. Las islas se encuentran ahora todas inundadas, habiendo tenido que abandonarlas los isleños con sus familias. Del nivel ordinario de las aguas hasta la fecha, hay una diferencia de 3 metros 10 centímetros”.

Con esperanzadoras palabras, el día 30 de abril de 1905 se expresa sobre el estado del río manifestando que “Desde hace algunos días ha comenzado a bajar, aunque lentamente, el río Paraná”. Pero el 11 de junio de 1905 se publicó la siguiente nota: “Continúa haciendo estragos el río Paraná, habiendo nuevamente en estos días empezado a crecer con mayor fuerza que al principio. Las esperanzas que se abrigaban días pasados de que pronto empezaría a bajar, con esta nueva creciente han desaparecido completamente, mucho más con las noticias que se reciben del Chaco y de las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes de que la creciente aumenta cada día más, viéndose obligados los pobladores de las costas de aquellas comarcas a abandonar sus casas para ponerse a salvo de las inundaciones”.

“El Congreso ha votado la suma de 100.000 pesos para que el gobierno proceda a socorrer las víctimas de esta creciente, cuyos daños son incalculables, como podrá verse por los siguientes párrafos de una carta que nos ha remitido un sampedrino que se encuentra accidentalmente en la ciudad de Corrientes: “Me ha llamado la atención la colosal creciente del río Paraná que va al Plata con una velocidad vertiginosa. Esta creciente, después de 15 días, ha subido 8 m 93cm y ya ha empezado a derramarse en las calles de esta ciudad. Tiene actualmente 90 centímetros más que las crecientes de los años 66, 78 y 79, de manera que por allí va a devastar todo lo que arrase en su curso, causando la ruina de los pobladores de islas. En el Chaco no queda un ser humano, ni bichos ni fieras que no hayan emigrado, y tanto esa parte, como las costas de Santa Fé y el sud de Entre Ríos, tendrán incalculables pérdidas. Las costas del Paraná serán limpiadas con verdadera violencia”. “Consignamos estos datos con la consiguiente alarma, pues nuestros isleños tendrán que sufrir pérdidas considerables como los de las comarcas mencionadas”.

Una semana más tarde, en su edición del domingo 18 de junio de 1905, El Independiente comunicaba a sus lectores que...” las aguas suben todos los días y los cuadros que se presentan a la vista son cada vez más desoladores. La ribera de nuestra laguna puede decirse que ya no existe, pues las aguas llegan en casi toda su extensión hasta el pie mismo de las barrancas. En la ciudad de Santa Fé es donde ha hecho más estragos la creciente hasta ahora, con muchas calles anegadas convertidas en rápidas corrientes, que han derrumbado ya muchos edificios. Las poblaciones que todavía no han sido anegadas están consternadas pues la creciente aumenta todas las horas. Las pérdidas materiales son inmensas, calculándose en más de cincuenta mil cabezas el ganado perdido ya. En nuestro pueblo desgraciadamente son también importantes los perjuicios que está causando esta creciente, pues ha arrasado ya con varias canaletas e inundado todas las viviendas del bajo e islas. El viernes salió la lancha Solier del Resguardo, a efecto de salvar algunas familias. En la boca de Las nueve vueltas encontró una canoa en la que se encontraban aisladas una señora y ocho criaturas de corta edad, quienes el día anterior habían abandonado su morada. Fueron conducidos a este puerto, con todo su equipaje”.

En otro breve artículo de ese mismo ejemplar, titulado Carpinchos, se puede advertir el poco aprecio por la fauna, pues concluye con una incitación a la caza ilegal: “Las barrancas de nuestro pueblo se han convertido en un punto envidiable para los aficionados a la caza, pues muchas clases de aves y otras piezas de caza que habitaban en las islas han tenido que refugiarse en ellas a causa de la inundación. La semana pasada frente al velódromo fue muerto un corpulento carpincho y ayer, frente al paseo Fray Cayetano Rodríguez, el vecino señor Nicolás Perazzo cazó otro que pesaba más de 60 kilos. Aprovechen los aficionados a cazar, pues pocas veces se les presenta una oportunidad como ésta, de divertirse en ese ejercicio con poca molestia”.

Sin embargo, contenida en la misma edición y bajo el título El camino del bajo, otra información destaca la generosa actitud de dos conocidos vecinos: Este camino, que se encontraba intransitable a causa de la creciente, ha sido arreglado últimamente por cuenta de los señores Julio Caturla y José Mercadal, quienes costearon los peones necesarios. Si las aguas continúan avanzando, es de temer que se haga imposible el tránsito en el bajo, malogrando los sacrificios que han hecho los señores mencionados en bien de todos”.

En la edición del domingo 25 de junio de 1905 se vuelve a mencionar la caza de los animales silvestres al relatar que “Durante la semana ha continuado aumentando el nivel de las aguas del río Paraná. El espectáculo que presenta nuestra laguna en estos días es digno de presenciarse. La numerosa cantidad de camalotes que pasan continuamente hace casi imposible la navegación, habiendo momentos en que queda casi totalmente cubierta la laguna.” “El viernes se empezaron a ver algunos yacarés que nos vienen a visitar desde el Chaco viajando cómodamente recostados en los camalotes. A algunos de estos incómodos huéspedes ya se les ha dado caza, y otros siguen su excursión hasta quién sabe dónde”.

“Ayer parecía que las aguas permanecían estacionadas, lo que hace presumir que pronto empezará también aquí el descenso que ya hace algunos días se ha empezado a notar en Santa Fe y Rosario. Ya era tiempo”.

El domingo 2 de julio de 1905 el periódico da cuenta que “El lento descenso de las aguas continúa, calculándose hasta ayer en más de dos cuartas. El viento que reinó ha limpiado completamente nuestra laguna de los camalotes que la cubrían días pasados. El puente del ferrocarril en las inmediaciones de la Estación Tala, a pesar de haber crecido allí muchísimo el bañado hasta el extremo de que inundó la casilla del guarda puente, no ha sufrido desperfecto alguno, lo único que ha quedado completamente interrumpida fue la línea del telégrafo del ferrocarril, pues estaba estos últimos días casi toda cubierta por las aguas en ese paraje”. Continúa la crónica narrando el exterminio de más ejemplares de la fauna de la mesopotamia que alcanzó esta vez a un tigre o yaguareté, animal que parece convertirse con el paso del tiempo en uno de los mayores desafíos conservacionistas para los argentinos, por ver en él al verdadero dueño del monte: “En esta semana se han cazado varios yacarés y numerosas víboras de gran tamaño, como también un tigre que fue muerto a pocas leguas de nuestro pueblo”. “El descenso de las aguas, según las personas entendidas, va a seguir ahora hasta que quede otra vez el río en su estado natural. Es de desear que esto suceda cuanto antes para que se puedan empezar a reparar los daños que ha causado”.

Pero la bajante del río también provocaba inconvenientes en la navegación, como lo hace notar el periódico en esa misma edición de1 l2 de julio de 1905, al publicar que “Se encuentra varado desde hace algunos días frente a la boca de nuestra laguna el vapor argentino Emilia Bachte, que iba en viaje de Bermejo a Buenos Aires con cargamento de quebracho y tabaco, La situación de este vapor es bastante peligrosa por haber empezado a bajar el río”. Para completar esa información el 9 de julio de 1905, al detallar queEl domingo pasado a las 2 p. m. zafó de la varadura el vapor Emilia Bachte, después de haber alijado parte de su cargamento y arrojado al agua 500 tozos de quebracho”, y que “Frente a Obligado se encuentra mal varado el vapor Solís, desde hace diez días. Ya ha arrojado al agua 150.000 naranjas y descargado parte del cargamento de madera dura que llevaba, esperando actualmente más elementos para continuar la descarga hasta poder zafar”.

En la muy poco legible página del domingo 23 de julio de 1905 se logra sin embargo entender que La bajante que hace días ha comenzado en las aguas de nuestra laguna sigue muy lentamente. Según los datos suministrados por personas competentes, la creciente de este año sería mayor que la más grande que se conocía.” Y la última referencia de El Independiente sobre la creciente de 1905 fue publicada el 20 de agosto de 1905 en una breve nota titulada El Río: “La bajante iniciada en nuestro río desde hace ya varios días, sigue muy lentamente. Las últimas noticias de la provincia de Corrientes, anuncian que allí ha empezado a crecer nuevamente el río, lo que hace temer que aquí suceda lo mismo dentro de poco”.

Han pasado ciento cinco años que permiten comparar esta creciente con las que le sucedieron, en especial con aquellas de las que hemos sido testigos presenciales. Sin embargo comprobamos que el hombre ha ignorado una y otra vez estas duras experiencias para invadir desentendidamente el cauce y las zonas inundables del gran río. Las atinadas palabras de los Ecologistas en Acción del Bajo Cinca, Huesca, España, pueden muy bien cerrar esta nota: “Para empezar a resolver un problema el primer paso es reconocer que éste existe... El cauce del río no está limitado al sitio donde el hombre pone los muros sino al sitio que la dinámica del río impone. Es el hombre el que debe reconocer el funcionamiento del río y adaptarse a su naturaleza dejándole sitio. Lo contrario no es posible. No hay ríos seguros ni ríos amigos, como tampoco hay mares o vientos seguros. Sólo hay comportamientos humanos seguros o inseguros”.

Colaboración Julia McInerny

Fuentes:

1 - Archivo del periódico El Independiente, año 1905.

2 – Registro de marcas máximas y mínimas - Río Paraná - Puerto San Pedro - Prefectura

Naval Argentina.

3 – Ecologistas en Acción: http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?rubrique11

____________________________________

No hay comentarios: