FOTOS HISTORICAS

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SANATORIO ESPAÑOL, HOY GRAVIDA

martes, 14 de agosto de 2012

FOSIL EN PERFECTO ESTADO


Recuperan en cercanías de Papel Prensa el tubo caudal de un animal de 200 kg en perfectas condiciones

En los últimos días, la excavadora de la Empresa “Tosquera San Pedro”, conducida por el joven Fausto Capre, cortó la tosca en la cantera que la empresa posee lindante con Papel Prensa.
Al trabajar sobre una capa de sedimentos cuya antigüedad ronda los 750.000 años quedó expuesto un interesante fósil de 43 cm de largo. Se había encontrado la cola o tubo caudal de un herbívoro que caminó la zona durante el Pleistoceno medio.

Neosclerocalyptus

Con un nombre científico algo complicado (Neosclerocalyptus ornatus) se designa a una especie de gliptodonte cuya masa corporal rondaba los 200 kg y el largo de su cuerpo rozaba los 1,90 m. Eran herbívoros, como toda esa gran familia de mamíferos fósiles, y su andar lento y apacible lo hacía una presa fácil para ciertos depredadores que deambulaban por la prehistoria de nuestra región. El gran número de fragmentos y piezas óseas de estos armadillos gigantes que el Museo Paleontológico de San Pedro ha observado en las diferentes canteras y sectores fosilíferos de la zona permiten considerar que, tal vez, hayan vivido en grupos de varios ejemplares.

El Museo ha detectado y recuperado partes, esqueletos y corazas de estos pacíficos animales en el Paraje Villa Sarita, en Campo Spósito (Bajo del Tala), en las barrancas del Río Arrecifes, en una cantera detrás del Cementerio, en la gran cantera pegada al basural municipal y, ahora, en la excavación lindante al predio de Papel Prensa.

El fósil hallado

La pieza hallada corresponde a la sección principal de la “cola” de un ejemplar adulto. Estos tubos poseían una leve curvatura hacia arriba y, durante el caminar de estos animales oficiaban de contrapeso colaborando en mantener, así, el equilibrio del animal en movimiento.
Tanto estos tubos caudales, como la totalidad de su coraza, estaban ornamentados con figuras que, a simple vista, recuerdan a la flor de una margarita. En la punta de las colas se alojaban una serie de protuberancias donde, se cree, se adherían pequeñas osificaciones en forma de púas o conos que servirían para disuadir a sus enemigos.

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