FOTOS HISTORICAS

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ANTIGUA POSTAL DE SAN PEDRO

martes, 4 de octubre de 2011

LOS PLATANOS

Los plátanos en el año 1940 imagen tomada desde calle
Mitre hacia Boulevard Moreno

Los magníficos plátanos de la Avenida 3 de Febrero tienen sus incondicionales admiradores que disfrutan de su hermoso aspecto, de su sombra protectora en el verano y hasta caminan con placer sobre la dorada y crujiente alfombra de sus hojas al llegar el otoño. En el otro extremo están sus detractores, los que lamentan las veredas que consideran sucias por ese tapiz otoñal de hojas secas y sufren en primavera las alergias que suele provocar su floración. Pero superando las ambivalentes opiniones, esos robustos árboles se imponen con la venerable presencia de su ancianidad. Plantados hace más de un siglo, precisamente en el invierno de 1895, sus ciento dieciséis años de vida son un desafío a los pensamientos negativos.
    Según la información de El Independiente, a mediados de junio del mencionado año el señor Intendente Municipal, cargo desempeñado entonces por el señor Moisés E. Novillo, invitó a los vecinos de la calle ancha denominada 3 de febrero  para cambiar opiniones a fin de realizar la plantación de árboles a lo largo de su recorrido. “Los vecinos mencionados estuvieron de acuerdo con la idea y, a pesar de que la Intendencia sólo les quería encargar de la vigilancia para la conservación de las plantas, ofrecieron contribuir con parte del costo si se plantaban árboles de buena clase. Se resolvió, pues, pedir precio a los establecimientos de la capital y se ha tenido contestación de la casa de V. Peluffo, que propone plátanos a $180 el ciento, de dos y medio metros.”  
    Cabe recordar que los plátanos de sombra elegidos en esa oportunidad son una de las especies vegetales más frecuentes en el paisajismo urbano, muy empleados en plantaciones lineales de  calles, avenidas y carreteras. Grandes y longevos, con su corteza de color amarillento y verdoso, formada por placas finas que se desprenden del tronco, de rápido desarrollo y resistentes a la contaminación de las grandes ciudades, fueron los seleccionados en esa ocasión.  
    De acuerdo a los comentarios del periódico, este proyecto integraba el plan de arreglar perfectamente las tres calles anchas del pueblo que serían “las preferidas para la edificación de buenos edificios”. La buena disposición manifestada por los vecinos ante la propuesta de las autoridades municipales despertó la inquietud de extender la plantación de árboles en “las calles anchas América y 11 de Septiembre” ya que sus moradores ofrecían su contribución para llevar adelante este propósito. El periódico agrega que “Sería magnífico, así el pueblo quedaría rodeado por cuatro Boulevards.”
    El jardinero municipal Pedro Amadio fue el encargado de viajar a Buenos Aires para elegir los ejemplares necesarios, adquiridos a Vicente Peluffo y Cía., casa especializada en semillas y plantas, situada en Alsina 623. Los árboles fueron enviados por tren y transportados en dos viajes en un carro desde la estación de San Pedro a la calle 3 de febrero.
    El 4 de agosto de 1895 el periódico publicaba la lista de los vecinos que generosamente habían contribuido al pago de los plátanos que se habían plantado en la avenida 3 de Febrero: don Ramón Vigo, seis plantas; don Santiago Huber, seis; señora viuda de Echeverría, cuatro; don Andrés Nally, seis; señora viuda de Fernández, doce; don Santiago Bancalari, cinco; don Francisco Segura, seis; don Bartolomé Baulíes, seis; señora Sinforosa Sánchez viuda de Ruffa, once; señora viuda de Querejeta, siete;  señora viuda de Univaso, dos; don José Bottaro, cinco y don Pedro Aramburu, once plantas, que hicieron un total de 87 contribuciones.
    Es probable que haya sido éste uno de los primeros arbolados de calles organizado por las autoridades del pueblo de San Pedro en el siglo XIX. El desinteresado apoyo vecinal que generó esta propuesta, materializada en los centenarios plátanos que aún hoy caracterizan a esa avenida, deja a las nuevas generaciones un valioso ejemplo de organización, generosidad de espíritu y amor a la naturaleza que debería ser imitado, tanto en el cuidado de los árboles que embellecen desde hace muchos años nuestras calles, como en la selección de las especies más adecuadas para continuar con nuevas plantaciones que tiendan a jerarquizar la ciudad, mejorar el microclima y beneficiar nuestra vida.
Colaboración: Julia McInerny
Fuentes:
.  Periódico El Independiente. Archivo. Números 164, 166, 168, 170,171 y 172.

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